El negocio del deporte

El sábado me quedé con Going my way

Juan Manuel Rodríguez
El Gran Maestro ruso de ajedrez Gary Kasparov emplea ahora con sus rivales la táctica del agotamiento físico. El otro día, sin ir más lejos, tardó una hora en mover pieza y al final, claro, el contrario acabó por ofrecerle tablas. Y en el torneo de Linares venció al británico Michael Adams tras emplear seis horas y cincuenta y cuatro movimientos en agotarle. Adams se fue deshaciendo muy despacio hasta que sólo quedó de él un charquito de sudor en el suelo, como en los comics. Esa táctica, la del agotamiento nervioso, la de la guerra psicológica, es precisamente la misma que empleaba el Gordo de Minnesota con aquel potro bautizado Eddie Felson en "El Buscavidas". Llegaba Paul Newman a la mesa de operaciones desplegando sus alas de colores, pavoneándose y haciendo juegos malabares con el taco cual Majorette del billar, y el Gordo tranquilo, el Gordo pausado, el Gordo hierático y congelado terminaba sacándole de sus casillas.
 
De cómo se maneje precisamente ese tiempo (los italianos, que son unos maestros en eso, han conseguido que se universalice el "tempo" del partido) dependerá muchas veces el resultado final. Y este Real Madrid de los "galácticos" es un equipo desarbolado incluso en ese aspecto. Malgasta el tiempo, lo derrocha y luego no sabe cómo emplear el que le queda. En Riazor, por ejemplo, uno tenía la sensación de que el Real Madrid podría haberse tirado cien días con sus respectivas noches jugando al fútbol que jamás habría marcado un gol. El Deportivo empleó sólo trece minutos en marcarle dos goles, y en el minuto catorce de ese mismo partido yo cambié raudo de canal y me puse a revisar "Siguiendo mi camino" ("Going my way") de Leo McCarey porque era preferible ver a Bing Crosby luchando a brazo partido con Barry Fitzgerald antes que observar el lamentable Bolshoi de Vanderlei.
 
A este Real Madrid se le acaba el tiempo. Y quizás también a una generación de extraordinarios jugadores que apuran sus últimos años de fútbol profesional. Florentino Pérez tiene que empezar a diseñar tiempos futuros porque el presente se agota... ¿Querrá hacerlo?... Y lo que es mucho más importante: ¿sabrá hacerlo?... Porque hoy por hoy me quedo con "Going my way", y eso ya resulta triste...
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