El punta del Madrid no puede ser Deloitte

Juan Manuel Rodríguez

Está claro que el Real Madrid no puede seguir jugando sólo con Deloitte en punta. La famosa consultora publicaba hace algunos días un estudio según el cual el club merengue era el más rico del mundo. Dan Jones, responsable del "Football Money League" correspondiente a la temporada 2004-2005, localizaba la clave del milagro blanco en la "increíble transformación en la capacidad de generar ingresos". No en vano, la facturación se había duplicado en las últimas cinco temporadas. Pasará mucho tiempo antes de que los madridistas puedan agradecerle a Florentino Pérez el acierto a la hora de dirigir la actuación económica. Habrá quien no lo recuerde pero, cuando llegó al club, no pasaba ni un sólo día sin que se hablase de la inminente conversión del club en sociedad anónima deportiva.

¿Alguien puede imaginarse la cantidad de tiburones para los que el Real Madrid supondría un bocado apetitoso? Florentino impidió cualquier OPA hostil y hoy el club, ya saneado, continúa perteneciendo a sus socios. Pero, como decía al principio, Deloitte no es desgraciadamente seleccionable por López Caro, ni los derechos de televisión pueden tampoco marcar los goles que sí consigue "Tití" Henry. Es atribuida a Jorge Valdano la autoría oficial de una frase (chisposa, como casi todas las suyas) según la cual "no se conoce que nadie celebrara nunca un balance en La Cibeles". Y es cierto. Por eso mismo hoy, tras el 0-1 del partido contra el Arsenal, está tan triste Florentino Pérez. Porque sólo una semana después de que se publicaran los mejores datos económicos de la historia del Real, el club está a punto de quedar eliminado en los octavos de final de la Champions League.

Deloitte no puede seguir siendo el "9" titular del Madrid y, por lo que parece, Ronaldo "el amoroso" tampoco. ¡Qué maravillosamente bien juega al fútbol Thierry Henry! ¡Y cuánto más le querrán ahora los seguidores del Arsenal después del golazo que se le puso en las narices marcarle a San Iker Casillas!... Es lo que tiene el amor, convertido en una carretera que tiene dos direcciones. No cabe hablar de "remontada" en el partido de vuelta puesto que el Real Madrid puede marcarle dos goles a cualquiera y en cualquier campo, pero el club más rico del mundo no podrá jugar en Highbury sólo con Deloitte en punta.
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