El negocio del deporte

El patadófono de Luis

Juan Manuel Rodríguez
Le piden a Luis Aragonés su opinión sobre la polémica jugada entre Javi Navarro y Juan Arango, y el seleccionador nacional aclara que él no es objetivo puesto que hace mucho tiempo que mantiene una relación de amistad con el defensa central del Sevilla, "y yo, cuando se trata de un amigo mío, no puedo ser objetivo". Yo creo que sí puede serlo, lo que pasa es que no quiere. Luis puede ser objetivo porque, al seleccionar a los mejores futbolistas españoles, deja de lado sus relaciones personales y aplica un estricto sentido profesional. De hecho Luis, que reconoce abiertamente su amistad con Navarro, no le convoca sin embargo para los partidos contra China y Serbia. ¿Por qué?...
 
Pudiera ocurrir que todos los jugadores que ha llamado el seleccionador nacional fueran todavía más amigos suyos que Navarro, pero no lo creo. Quizás haya convocado a futbolistas con quienes no mantiene ninguna relación, e incluso algunos que no le caigan demasiado bien, pero Luis, que se gana la vida siendo entrenador de fútbol, tiene la obligación moral y el mandato profesional de ser objetivo a la hora de tomar sus decisiones. Luis no habrá llamado a Navarro porque, aún siendo buen amigo suyo, pensara que hay otros jugadores con mayor calidad o que están en mejor momento de forma que él. Luego Luis sí puede ser objetivo incluso con sus amigos, lo que sucede es que, en una parcela que no es la suya, puede permitirse el lujo de opinar. ¿Alguien imagina cual sería la reacción de Luis si a Alfredo Flórez, por ejemplo, se le ocurriera decir que él habría llevado a Morientes en lugar de Torres?...
 
Luis –que es objetivo con Javier Navarro a la hora de no convocarle con España, pero que no quiere serlo en absoluto en una parcela tan compleja como la del derecho deportivo– se adentra en un territorio desconocido para él y añade lo siguiente: "yo he visto muchas entradas como esa". ¿Muchas?... ¿Tiene Luis un "medidor de patadas" en su casa? ¿Tiene un "patadófono"?... Yo también he visto entradas espeluznantes. La última, sin ir más lejos, hace un rato en "Real Madrid Televisión": un chaval le pone directamente los tacos a otro en el muslo de su pierna derecha; el árbitro ve la jugada y le muestra sin titubear la tarjeta roja. Por tanto, la pregunta correcta a Luis tendría que haber sido la siguiente: ¿esa entrada es merecedora de cartulina roja?... Y nadie que sepa un poco de fútbol, ni siquiera basándose en su amistad con el implicado, puede responder que "no". ¿Y qué hacemos si no la ha visto nítidamente el árbitro?
Sigo pensando que si, por la circunstancia que fuere, una jugada como esa pasa desapercibida para el colegiado, alguien debe encargarse de aplicar la justicia deportiva.
 
No será Luis quien decida. Ni tampoco la mujer de Arango. Ni Caparrós. Ni Alemany. Al igual que los componentes del Comité de Competición no elaborarán la alineación que ponga en liza España el próximo miércoles en el "pequeño Maracaná". Si Luis Aragonés se ocupa de lo suyo, España probablemente se traerá de Serbia una victoria. Y si los Comités repasan la jugada, no me cabe la menor duda que Javier Navarro tendrá que ser sancionado. Amistades al margen.
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