Rally Dakar

El miedo mató el sueño de Sabine

Juan Manuel Rodríguez

En 2006, un grupo de expertos consultados por la ONU propuso la siguiente definición del terrorismo: "cualquier acto destinado a causar la muerte o lesiones corporales graves a un civil o un no combatiente cuando el propósito de dicho acto, por su naturaleza o contexto, sea intimidar a una población u obligar a un Gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo". La definición, muy amplia como puede apreciarse, era, sin embargo, una mala definición puesto que, entre otras cosas, no recogía los actos contra militares o miembros de las fuerzas de seguridad. Personalmente me gusta más la de Brian Michael Jenkins, más concreta y, por supuesto, más atinada: "es el uso calculado de la violencia o de la amenaza de la violencia con el objeto de inculcar miedo". La clave de todo es el miedo, porque sin el miedo ajeno no existe la posibilidad del chantaje y, si acabas cediendo al chantaje aunque sólo sea una vez, estás perdido porque entonces los terroristas interpretan que su sistema funciona. John Stossel escribía aquí mismo un brillante artículo titulado Pornografía del terror, y en él quedaba claro que el miedo también mata. Un estudio de la Universidad de Michigan concluía que mil norteamericanos fallecieron en accidentes de tráfico en los tres meses posteriores al 11 de Septiembre porque el miedo a volar les hizo coger el coche, que es más peligroso. Brian Jenkins concluía que "la respuesta al terrorismo no puede ser esconderse bajo la mesa o vivir en un estado de miedo porque eso es exactamente lo que están buscando".

Un día antes de que empezara en Lisboa, los organizadores del Rally Dakar han decidido suspender una carrera que, de haberse disputado, habría cumplido treinta años en 2008. El miedo a que Al-Qaeda llevara a cabo una de sus múltiples amenazas terroristas han conducido a la empresa ASO a un camino que no tiene vuelta atrás porque, por mucho que digan eso tan pomposo de que "no se puede matar a un símbolo", el miedo, tal y como demostró Stossel en su artículo de Libertad Digital, también mata. Entendería la complicada decisión de ASO, si ASO comprendiera a su vez que ya vivíamos en un mundo inseguro antes de que, el pasado 24 de diciembre, cuatro turistas fueran asesinados en Mauritania, y que su inédita decisión de suspender una carrera con la proyección internacional y el eco mediático que tiene el Rally Dakar no favorece, sino que empeora notablemente, esa seguridad por la que dice velar puesto que, como decía al principio, no hay peor cosa que darles a entender a los terroristas que su sistema de chantaje funciona.

A partir de 2009 propondrán otra aventura, pero ya no será la aventura de Thierry Sabine, será otra aventura distinta porque así lo ha ordenado Al-Qaeda. Desde el año 1979 han muerto en el rally diecisiete participantes; el primero, Patrick Dodin, un motorista, lo hizo a causa de una caída, y el último, Eric Aubijoux, otro motorista, lo hizo el año pasado por un paro cardíaco. El número de fallecidos se eleva a más de cincuenta si añadimos también a niños o mujeres de poblaciones africanas por las que pasó la carrera, mecánicos y periodistas especializados. En 1982 murió un niño de Mali, arrollado por un vehículo mientras jugaba en la carretera; dos años más tarde, una madre moría y su hija resultaba gravemente herida después de que ambas fueran atropelladas por un Range Rover en Burkina Fasso. Luego, una niña en Nigeria y otra en Mauritania en 1985, cuatro niños y dos mujeres en 1988, otro niño senegalés en el 94, una niña guineana en el 96, cuatro personas más en 1998 y dos niños en 2006. El propio Sabine murió en 1986 al estrellarse el helicóptero en el que viajaba, junto a otros cuatro pasajeros. "De lo que tengo miedo es de tu miedo", escribió hace mucho tiempo William Shakespeare. El miedo al terror ha matado aquel sueño que un día tuvo Sabine. No habrá atentados en la carrera de 2008 sencillamente porque no habrá ninguna carrera, lo que no quiere decir que hoy estemos más seguros que ayer, sino todo lo contrario.

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