El negocio del deporte

El exitoso sistema de "Florao" de Tinguá

Juan Manuel Rodríguez
Lo que me temía, ya tenemos aquí a otro inventor del fútbol, un Benito Floro brasileño, un "Florao" de Tinguá. Vanderlei Luxemburgo asegura, pocas horas antes de jugar el primer partido de Champions de esta temporada contra el temible Olympique de Lyon, que no piensa modificar ni un milímetro el sistema táctico con la historia y los títulos que tiene detrás suyo. Correremos un tupido velo sobre lo primero, y en cuanto a lo segundo, convendría recordar aquí los títulos obtenidos por Luxe en Brasil (ojo, en Brasil, no en Europa) después de dieciséis años, par y falta, entrenando en aquel país: una Copa América, cinco Ligas brasileñas, una Copa brasileña y, si quieren añadirlo también, un torneo preolímpico con la selección de su país. Es ciertamente hortera exhibir un historial tan fino como ése cuando resulta que uno está sentado en el banquillo de un club de fútbol con el historial más grueso del mundo. Él sabrá lo que hace.
 
Y ya se dará cuenta Luxemburgo, si es que llega deportivamente vivo al turrón 1880 y no hay que colocarle la respiración asistida allá por el mes de noviembre, que en el Real Madrid el único sistema que funciona verdaderamente es el de ganar un partido tras otro, uno tras otro sin mirar atrás. Da igual que juegues con un 4-4-2, con un 4-3-3, sin extremos, con doble pivote, con "tridente" o sin portero porque lo único esencial es que la pelotita cruce los tres palitos muchas veces. Es así de elemental. Ni que decir tiene que, tras una inversión mil millonaria y dos años de sequía absoluta, Florentino Pérez puede pasarse por el "arco del triunfo" la Liga del 93 con el Palmeiras si Luxemburgo no empieza a ganar rápidamente partidos, cuantos más mucho mejor.
 
Espero sinceramente que detrás de ese sistema táctico exitoso e intocable haya una idea clara del tipo de fútbol que Luxemburgo quiere que practique su equipo en un futuro inmediato, no vaya a sucederle como a aquel preparador físico que lo anotaba absolutamente todo, desde el tiempo de posesión de la pelota hasta los balones recuperados por los futbolistas, y que cuando el entrenador del equipo le preguntó el objeto de tanta pulcritud, éste le respondió lo siguiente: "La verdad es que todavía no lo sé, pero cuando se me ocurra algo ya tendré los datos". Noto que a Vanderlei Luxemburgo le faltan precisamente datos sobre el club que está entrenando. Y cuando el brasileño vea que el motorista de Florentino aparca enfrente de la puerta de su casa ya será demasiado tarde. Entonces habrá llegado Paco con las rebajas. Ya no habrá más "candomblé".
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