El negocio del deporte

El "dilema Robinho"

Juan Manuel Rodríguez
No hay que tener un ojo clínico demasiado desarrollado ni ser tampoco muy perspicaz para darse cuenta de que Robson de Souza, conocido como "Robinho", es una auténtica bomba de relojería, un espectáculo, una escurridiza y electrizante anguila que ha nacido para jugar al fútbol. Lo tiene todo. Es rápido, intuitivo, muy ágil y también efectivo de cara a la portería rival. En definitiva, es un típico delantero brasileño. Eso lo vería cualquiera con un mínimo de sensibilidad para este deporte, pero supongo que Emilio Butragueño, director general adjunto del Real Madrid, tendrá que mirar un poco más allá y valorar también otra serie de circunstancias al margen de las que ya resultan obvias para todos. Está claro que contratar a un futbolista que tiene sólo veinte años por veinte millones de euros (o más) constituye una inversión arriesgada para el equipo madridista. A Robinho le comparan con Pelé, pero, hoy por hoy, no es uno de los "mejores jugadores del mundo".
 
Diego acaba de fichar por el Oporto por ocho millones, doce menos de los que exigen por Robinho el Santos, propietario del sesenta por ciento de los derechos del jugador, y Wagner Ribeiro, dueño, junto al propio futbolista, del otro cuarenta por ciento restante. El riesgo que debe correr Butragueño, con el consentimiento y el conocimiento del presidente Florentino Pérez, consiste en pagar mucho más dinero que Chelsea, PSV Eindhoven, Barcelona o Atlético de Madrid para asegurarse un jugador que luego pueda no responder a las exigencias de un equipo como el merengue. Eso, naturalmente, en el hipotético caso de que Robinho no haya llegado ya a estas horas a un acuerdo con el Benfica para la próxima temporada.
 
Es innegable que el chico resulta muy "fotogénico" y es plástico en cada acción ante los defensas rivales, uno de esos futbolistas que, como solía decir Di Stéfano de Gica Hagi con un puntito de mala leche, juegan "mirando de reojo a la grada". Pero Robinho es una apuesta de cara al futuro. Florentino, consciente de que lo barato puede ser al final muy caro, no tuvo que arriesgar demasiado en los casos de Figo o Zidane; simplemente pagó mucho más dinero que los demás por ellos y se los llevó al Real Madrid. Punto. Pero, ¿será Robinho realmente otro Pelé? ¿Será uno de los "mejores jugadores del mundo"?... Todo los indicios indican que sí, aunque el Santos no tiene la presión que el Real Madrid ni la Liga brasileña es tampoco la española. Ahí está el auténtico dilema.
 
A Robinho también le comparan con Arthur Antunes Coimbra, "Zico", a quien conocían como el "Pelé blanco" en su etapa de jugador. Yo creo que su estilo de fútbol se aproxima más al que practicaba "O Rei", pero, al compararle con Zico, quizás se refieran a esa apariencia de debilidad física que ambos comparten. Los dos miden lo mismo (1,72), y sin embargo esa altura no impidió que Zico demostrara también en Europa, en una Liga tan expeditiva como la italiana, lo buen futbolista que era. Ahora están más de moda los "tanques" del estilo de Adriano (1,89) o Ronaldo (1,83), pero Savio, uno de los jugadores brasileños con más talento que han venido a España, se defiende extraordinariamente bien en el Zaragoza con su metro y setenta y seis centímetros. Si yo fuera Butragueño me tiraría a la piscina por Robinho esperando a que hubiera agua. El Real Madrid necesita una cara nueva e ilusionante, otro "cromo" distinto. Y ese "crack" tiene que jugar necesariamente de medio campo hacia arriba. Al fin y al cabo, no creo que Robinho sea un riesgo mucho mayor que lo fue Woodgate, ¿no les parece?...
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