El negocio del deporte

El deseo de vencer

Juan Manuel Rodríguez
Woody Allen solía decir (en broma) que sus padres sólo le pegaron una vez: "empezaron el 23 de diciembre de 1942 y terminaron en la primavera de 1944". Podríamos aplicarle el mismo cuento al Real Madrid de los "galácticos": sólo ha jugado una vez mal al fútbol; empezó a hacerlo con Carlos Queiroz y, un año y medio después, continúa haciéndolo con Vanderlei Luxemburgo.
 
El gran Helenio Herrera, conocido universalmente por sus iniciales "H.H.", solía decir que "el deseo de vencer se transmite". Es por eso que me llamó tanto la atención lo dicho por Roberto Carlos cuando mandó al paredón a los chavales tras la lamentable eliminación copera ante el Valladolid. Francisco Gento transmitió el deseo de vencer a Amancio Amaro; éste se lo pasó a José Martínez "Pirri" y luego lo heredaron José Antonio Camacho, Gregorio Benito o Juanito. Ellos se lo transmitieron a Michel y Emilio Butragueño, pero... ¿Quién les transmite en ese vestuario ahora mismo el deseo irrefrenable de vencer a Arbeloa o Jurado?... Otra cosa bien distinta es que los chavales tengan la fibra necesaria –que yo creo que no la tienen– para jugar en el primer equipo del Real Madrid, pero... ¿de quiénes heredarán ellos la ambición de ganar?... Yo sólo veo a Raúl González, y el "siete" tiene ahora otros problemas deportivos que solucionar como para andar haciendo de "tata" de nadie. No sé si recordarán aquel anuncio de colonia que decía aquello de "en las distancias cortas es donde un hombre se la juega". Pues bien: a mí Luxemburgo me ha decepcionado en las distancias cortas.
 
El miércoles por la noche Roberto Carlos, quien no está protagonizando precisamente su mejor temporada en el club, dejó con el culo al aire a sus compañeros más jóvenes, y el viernes por la mañana han desaparecido absolutamente todos del entrenamiento. ¿Hablaba Roberto Carlos por boca de ganso, o resulta que el ganso es otro?... El "efecto Luxe" empieza a evaporarse. Me empieza a oler a los mismos "Eau de Gató" o "Camacho Parfum" de antaño. Y al propio Butragueño debe olerle a chamusquina cuando declara lo siguiente: "Estos jugadores tienen cuatro meses para demostrar que aún son capaces de triunfar".
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