El negocio del deporte

Deportivo de La Coruña: ¿Hay alguien ahí?

Juan Manuel Rodríguez

El vestuario del Deportivo de La Coruña será probablemente el que más futbolistas ventajistas tenga por metro cuadrado de toda la Liga española. Visto así, resulta milagrosa la supervivencia de Jabo Irureta, solo o en compañía del fiel Mauro Silva, luchando a brazo partido contra jugadores egoístas y que sólo piensan en sí mismos. Ahora ha sido Walter Pandiani -no es por nada que le apodan el rifle- quien ha desenfundado su Winchester para dispararle al entrenador. El suyo ha sido un disparo certero, entre ceja y ceja, un disparo limpio que ha conseguido hacer titubear (y probablemente reflexionar) a un técnico con tantas horas de vuelo como Irureta.

¿Con quién está Lendoiro? ¿Y cómo piensa negociar esta crisis?... Yo creo que todo el mundo tiene ya meridianamente claro a estas alturas que Irureta no seguirá el próximo año sentado en el banquillo del Deportivo. ¿Se mojará Lendoiro por un técnico del que se sabe seguro que no va a seguir?... Yo creo que Jabo ya se equivocó el año pasado al continuar un año más. Irureta solía explicar que seguiría si sacaba buenas notas y, como las sacó según él, siguió. Pero la gente quiere ver caras nuevas (ahí está, sin ir más lejos, el espectacular caso de Gravesen, recién llegado al Santiago Bernabéu y aclamado por los aficionados como si se tratara del mismísimo Paco Gento), y los futbolistas (como Molina) se aburren. Pero, ojo, no se aburren de sí mismos sino siempre del entrenador. Pandiani dice que Irureta se lava las manos y "tira la mierda al costado". ¿Hacia dónde la tirará el presidente del Dépor?...

Cuando escribo este artículo están reunidos en el club Lendoiro e Irureta. Lógicamente el entrenador ha exigido una sanción que vaya más allá de lo meramente económico para el jugador. Si Lendoiro no respalda sin fisuras a Irureta en este caso, el vestuario se lo comerá por los pies y el Deportivo de La Coruña se resquebrajará definitivamente como el Titanic. Los futbolistas siguen echándole un pulso a Jabo, y Jabo continúa aguantando. A él sólo le quedan ya seis meses de pulso, pero luego Lendoiro tendrá que pararse a pensar hacia dónde camina su Deportivo.

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