El negocio del deporte

Cuatro dentelladas del lobo españolista

Juan Manuel Rodríguez
Si la Copa del Rey de fútbol se jugase con un sistema parecido al del carné por puntos, un sistema de "a tanto la pieza" en función del poderío del rival eliminado, el Zaragoza sería campeón sin necesidad de jugar la final. Baste recordar que, mientras el equipo que entrena Víctor Muñoz dejó en la cuneta a Atlético de Madrid, Barcelona y Real Madrid, el Español de Miguel Ángel Lotina se deshacía, entre otros, de Getafe, Cádiz y Deportivo de La Coruña. Tras eliminar a los tres equipos con mayor historial del fútbol español, y después de haber humillado en La Romareda a todo un Real Madrid, era lógico pensar que el Zaragoza fuera algo más favorito que el Español.
 
Pero en la Copa, desgraciadamente para los zaragocistas, no existe el carné por puntos. Y a Lotina, que podría pasar perfectamente por el vecino del 6ºB, se le podrá acusar de todo menos de que no extrae conclusiones de los partidos que presencia. El 6-1 de marras debió servirle al técnico españolista para darse cuenta de que el Zaragoza le mataría a la contra si se lanzaba decididamente a por el partido. De ahí que Lotina, el del 6ºB, le regalara el balón al equipo de Víctor Muñoz para ver qué sabía hacer exactamente con él. Y la verdad es que el Zaragoza, convertido en favorito después de haber jugado rezagado ante Atlético, Barça y Madrid, siempre se sintió incómodo en su nuevo papel. Víctor carecía de un plan B, mucho menos después de haber encajado el primer gol a los noventa y seis segundos de juego.
 
Tras el encuentro dialogué en "El Tirachinas" con ambos entrenadores. Durante toda la semana mantuvieron una acalorada e imprevisible discusión, más aún teniendo en cuenta el "perfil bajo" tanto de Víctor Muñoz como de Miguel Ángel Lotina. Este último hizo su trabajo al quejarse del poco tiempo que había tenido para preparar la final y cargarle al Zaragoza con toda la responsabilidad de conseguir el título. Y Víctor estuvo también en su papel respondiéndole a Lotina que era "un llorón" y no queriendo saber absolutamente nada de favoritos. El caso es que noté que Víctor no había encajado bien la derrota, haciendo continuas referencias a lo bien que había jugado el Zaragoza durante toda la competición y al "otro fútbol" con el que el Español le había ganado la partida. El lunes le dije a Lotina que Muñoz seguía receloso y que pensaba que, debajo de aquella piel suya de cordero, se escondía un lobo a punto de saltarle a la yugular. Precisamente así titulé en "Libertad Digital" mi crónica del Zaragoza 6 - Real Madrid 1, "Seis dentelladas a la Caperucita Blanca". Para ser justos, ésta de la final habría que titularla ahora como "Cuatro dentelladas del lobo españolista".
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