El negocio del deporte

Complejos "periovalencianistas"

Juan Manuel Rodríguez
España. Siglo XXI. En la víspera del decisivo partido entre la selección nacional y Eslovaquia, el encuentro en el que nos estábamos jugando ni más ni menos que la clasificación para el Mundial de Alemania,  a un "periovalencianista" se le ocurre escribir lo siguiente: "Yo preferiría que jugara Villa (...) pero si juega Fernando Torres esperaremos a que marque algún golito, y si lo hace nos alegraremos. Lo que no tengo tan claro es qué haré si el gol lo hace Raulito"... No se asusten. Esto es lo que hay. Donde no hay mata no hay patata.
 
¿Alguien puede imaginarse una reacción similar, por ejemplo, en Inglaterra?... Imaginemos: Inglaterra-Argentina. Semifinales del Mundial. Un día antes del partido, al periodista deportivo Simon Mullock se le ocurre escribir lo siguiente en The Sunday Mirror: "Yo preferiría que jugara Rooney, pero si juega Lampard esperaremos que marque algún golito, y si lo hace nos alegraremos. Lo que no tengo tan claro es qué haré si el gol lo hace Gerrard". ¿Es o no es de psicoanalista?... Al final el "periovalencianista" tuvo mucha suerte y hay que felicitarle efusivamente puesto que Raúl González Blanco (el jugador de campo, por cierto, que más veces ha vestido la camiseta internacional, y también el máximo goleador de toda la historia de nuestra selección nacional) no marcó ningún gol la otra noche en el estadio Vicente Calderón. Y el que marcó se lo anularon... ¡Enhorabuena, hombre, enhorabuena!
 
Mi sueño es otro. Mi sueño es que España llegue algún día a la final de un campeonato del mundo. Difícil, muy difícil, pero no imposible. Sueño que mi equipo gane ese partido. 1-0. Con un gol "a la remanguillé" en el último minuto si ello fuera menester. Y ojalá que ese gol lo marque David Albelda, capitán del Valencia. Porque Albelda nació en Alcira, y Alcira (mientras Carod Rovira no trate de imponernos lo contrario) continúa siendo España a estas horas. Yo sí sé lo que haría si Albelda ganase para España un Mundial. Lo sé perfectamente. Saltaría de alegría. Gritaría de emoción. Hace algunos años que Stefano Braschi pitó la final de la Champions del año 2000, querido "periovalencianista". Mucho tiempo, ¿no te parece?... Para dormir bien, lo mejor el Orfidal.
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