El negocio del deporte

Bob Anderson, el auténtico maestro de esgrima (II)

Juan Manuel Rodríguez
... Entre 1972 y 1980, Bob Anderson sería el maestro de esgrima de la compañía Walt Disney y ocuparía el mismo puesto en la Royal Shakespeare Company en Stratford. Y a los amantes de la Guerra de las Galaxias conviene aclararles que era también él quien interpretaba al maligno Darth Vader en las escenas de combate con Mark Hamill (Luke Skywalker en la ficción) tanto en "El imperio contraataca" como en su continuación, "El retorno del jedi". Luego le contratarían como asesor de "La princesa prometida", "La máscara del Zorro", "El señor de los anillos" o la versión de 1993 de "Los tres mosqueteros", con Chris O'Donell en el papel de D'Artagnan.
 
En los combates con Hamill, puesto que éste actuaba sin protección alguna, el equipo de producción se dio cuenta de que necesitaba un experto en esgrima para que no dañara a su estrella. Ese, el de los "daños colaterales", no es precisamente un asunto baladí cuando se pone tanto dinero en juego. Sin ir más lejos, Laurence Olivier recogía entre sus heridas sufridas como actor "tres tendones de Aquiles desgarrados, incontables tajos, empalamiento en un decorado de chapa dentada, una flecha clavada junto a la tibia, aterrizaje sobre el escroto contra la rodilla de un acróbata o un pie roto por permanecer de pie y ensimismado sobre un raíl de la cámara".
 
En conversación con Richard Cohen, Anderson explicó así su manera de "fabricar" un duelo: "Lo que yo suelo hacer es improvisar un número básico tal y como me viene a la cabeza, concentrándome mucho en captar debidamente el ritmo. Lo más importante del combate coreografiado definitivo es el cambio de ritmo de las hojas. Si todo marcha según el mismo tempo se vuelve aburrido, así que tienes que realizar acciones amplias y lentas, para luego cambiarlas por otras rápidas y fluidas".
 
Aclaración: Toda la información que viene aquí recogida procede del ensayo "Blandir la espada. Historia de los gladiadores, mosqueteros, samurai, espadachines y campeones olímpicos" (Editorial Destino, 2003), de Richard Cohen. Nunca pierdo la ocasión de recomendar a todo el mundo la lectura de este libro documentadísimo y repleto de información y sabrosas anécdotas. Como dice Sebastian Faulks en la contraportada: "es algo más que una historia de la esgrima (...) ya que aborda los grandes temas de la caballerosidad, la necesidad de competir y esa elusiva cualidad de lo que los hombres llaman "honor". El señor Bob Anderson tiene reservado un espacio privilegiado dentro de esa "historia social alternativa de Occidente".
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