El negocio del deporte

Anatoly Pérez y Garri Bermúdez

Juan Manuel Rodríguez

El Real Madrid no cumplió al final su palabra y Carlos Jiménez permanecerá en el Estudiantes. Y la situación seguirá pudriéndose. Supongo que, conocedor de la calamitosa situación económica por la que atraviesa el club colegial, Florentino Pérez esperaba que Fernando Bermúdez cayera, tarde o temprano, rendido a sus pies. La teoría era esa, pero la práctica con la que se ha tropezado el presidente del Real Madrid ha sido otra bien distinta. Pocas horas antes de que se bloquearan las negociaciones, Bermúdez reconoció en la Asamblea General Ordinaria de su club que la situación era inviable. Un socio, alarmado, confesó con amargura que tendrían que vender "un Jiménez" todos los años para sobrevivir. Diecisiete minutos antes de que se cerrara el plazo para fichar jugadores nacionales, Florentino ofertó 1,5 millones de euros por el alero y, sorprendentemente, Bermúdez dijo "no". El exigía sus 2,6 millones, una cantidad que todo el mundo coincide en considerar desorbitada y fuera de mercado. Seguía la apasionante partida entre Anatoly Pérez y Garri Bermúdez.

Es cierto que Boza Maljkovic soñaba con el fichaje de Carlos Jiménez. A pesar de todo sigo creyendo que quien menos pierde en esta mala operación para todos es el Real Madrid. Si tuviera que puntuar del 1 al 10 el interés de la junta directiva por su equipo de baloncesto, yo diría que no llega al 5. Como mucho un 4,5. La consideran una sección demasiado cara y si no la eliminan (como pasó antes con Ramón Mendoza y Lorenzo Sanz) es única y exclusivamente por una cuestión de imagen. Estudiantes, empero, es un club nacido por y para el baloncesto. Jiménez no habría sido, desde luego, el primer jugador estudiantil en pasarse a la otra acera. De hecho, desde que en 1958 lo hiciera Antonio Díaz Miguel, once jugadores siguieron ese camino. Ahora Fernando Bermúdez se ha empeñado en que Jiménez no sea el decimosegundo. Pierde Estudiantes, puesto que el dinero que ofrecía anoche el Real Madrid habría acabado con el déficit de 1,8 millones de euros.

E indudablemente pierde Carlos Jiménez. Ya tiene treinta años y ha repetido por activa y por pasiva que su deseo no es otro que jugar con la camiseta del Real Madrid. Su situación personal es tan complicada como que el otro día, en el partido que el Madrid disputó contra el Llanera Menorca, los merengues cantaban eso de "no estamos todos, falta Jiménez". Sinceramente no creo que eso lo entienda La Demencia. Lo de Bermúdez huele a huída hacia adelante. Parece una cuestión de orgullo más que otra cosa. Ojalá le salga bien al simpático equipo madrileño.
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