El negocio del deporte

Alégrame el día, Clint Flórez

Juan Manuel Rodríguez

El motivo de que no se cierre Mestalla, al igual que antes tampoco se cerró el Nou Camp y en el futuro no podrá cerrarse ningún campo de España en similares circunstancias, es porque la Liga de Fútbol Profesional (o sea, los clubes españoles de Primera y Segunda División) le pidieron en su día a la federación española "ponderación" a la hora de adoptar medidas drásticas en "beneficio del transcurrir de la competición". Resumiendo que es gerundio: no cierran el campo del Valencia porque el calendario está muy apretado y no se pueden sacar días de donde no hay.

No doy crédito cuando, tras hacerse pública la sanción de seis mil euros al Valencia, Alfredo Flórez, el auténtico Clint Eastwood del fútbol español ("alégrame el día"), ofrece sus explicaciones a propósito de por qué el monedazo que impactó en la cabeza de Vicente Egido ha sido considerado "grave" en lugar de "muy grave". Para ser considerado "muy grave", según Flórez, tendrían que haber concurrido tres circunstancias, a saber: que hubieran sido más personas las que arrojaran objetos al campo, que el club afectado no hubiera tomado medidas para prevenir casos similares en el futuro y que el resultado de las lesiones hubiera sido más grave. ¡Más grave! Lo dicho, aquí nadie moverá un dedo hasta que no maten a alguien.

Puesto que la ley no se aplica a todos por igual, los comités de la Federación pueden ser perfectamente objeto de burla, mofa y befa por parte de todos. Fue en julio de 2003 cuando, amparados en lo apretado del calendario, los clubes prefirieron que esto se convirtiera en el O.K. Corral del fútbol europeo antes que tomar medidas contundentes. Por ello se aprobó en la Asamblea la modificación estatutaria de varios artículos. Eso sucedió en julio de 2003. El 7 de octubre de ese mismo año (tres meses después) el Comité de Competición impuso cuatro partidos de clausura al estadio de Castalia tras calificar como "muy graves" los incidentes acaecidos en el transcurso de un partido de Copa entre el Castellón y el Valencia. ¿Qué pasó allí? Pues pasó que alguien, desde la grada, lanzó la batería de un teléfono móvil con tan buena puntería que le acertó de lleno a Téllez Sánchez en la cabeza. A ver si lo entiendo bien, ¿el lanzamiento de la batería de un teléfono móvil es muy grave y el lanzamiento de una moneda es sólo grave? Lo que es realmente grave es que pretendan tomarnos a todos el pelo. Yo, por ejemplo, no estoy en condiciones de ir por ahí regalándoselo a nadie. Y mucho menos a Clint Flórez.
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