Sánchez y su deuda impulsan la prima de riesgo

José María Rotellar

En abril, ha descendido la deuda, pero por un efecto artificial de vencimiento de amortizaciones. Todavía falta mucha deuda por emitir en el año, con lo que el incremento se mantendrá al final del ejercicio. De esa forma, la deuda se sitúa en abril en 1,445 billones de euros de endeudamiento, de manera que sigue en el entorno de los 1,5 billones de euros

Este grave problema puede poner en peligro a la economía española, tanto por su capacidad para financiarla una vez que el BCE deje de comprar deuda, como por la repercusión de sus intereses en el presupuesto, que mermará recursos para servicios esenciales y que, a su vez, incrementará el gasto.

Esto se ha visto claramente durante estos días: la prima de riesgo de España se disparó por el sobreendeudamiento de Sánchez, que ha obligado al BCE a anunciar un mecanismo para mitigar el incremento de dicha prima de riesgo. Es decir, Sánchez está comprometiendo a la economía española y con el efecto que tiene, por ser la cuarta economía de la zona euro, a la eurozona.

Como hemos venido diciendo desde hace años, el incremento del gasto es un problema importante, con el déficit estructural, construido sobre un gasto desmedido, que se ha ido consolidando en el tiempo, como principal problema. Así, sobre la base de unos ingresos coyunturales, se ha ido asumiendo un incremento del gasto anual en el sector público, especialmente en el Gobierno de la nación, que nos lleva a una situación de insostenibilidad, cuyas primeras alarmas se han encendido en la última semana.

La deuda sigue su camino hacia los 1,5 billones de euros, que supone el 110,46% del PIB español sobre la estimación de crecimiento de PIB nominal del Gobierno a partir del dato de cierre de 2021, publicado por el INE, así como su previsión de déficit en 2022 que aparece en el cuadro macroeconómico.

Aunque es obvio que el efecto del denominador derivado del crecimiento del PIB mitigará el cociente, como vemos al utilizar el dato de previsión del año (1,308 billones de euros), sigue siendo muy elevado porcentualmente y, lo que es más preocupante, creciente en valores absolutos.

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Es más, como la previsión de déficit para 2022 es del 5%, eso supone incorporar una mayor deuda en 2022 de 65.435 millones de euros. Eso quiere decir que como se ha incrementado ya en estos cuatro primeros meses en 18.191 millones respecto al cierre de 2021, el endeudamiento se incrementará en los nueve meses restantes del año en otros 47,244 millones, de manera que la deuda llegará casi a los 1,5 billones de euros (1,493 billones) y el endeudamiento sobre el PIB se situará en el 114,1% del PIB.

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Todo ello, nos lleva a que desde que gobierna Sánchez la deuda se ha incrementado en 288.089 millones de euros. Durante el primer año, aumentó en 38.688 millones, y al cabo de casi cuatro años de mandato el incremento es de casi 300.000 millones de euros.

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Así, si durante el primer año creció la deuda por persona en 828,03 euros, en los casi cuatro años de mandato de Sánchez la deuda por persona ha aumentado en 6.071 euros, casi siete veces y media el incremento del primer año.

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O visto de otra manera: en el primer año, la deuda se incrementaba a un ritmo de 105,99 millones de euros al día. Ahora, tras casi cuatro años de Gobierno de Sánchez, la deuda crece 201,46 millones de euros cada día.

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De esa forma, nos encontramos con un incremento exponencial del gasto y un descenso notable del PIB, en un entorno económico complicado, de elevada inflación, siendo muy preocupante la subyacente -la mayor desde más de veinticinco años-, fuertes costes energéticos -que están propagando ese incremento de precios por toda la cadena de valor-, marco macroeconómico irreal y expectativas endebles.

Todo ello está disparando, de nuevo, la prima de riesgo española. Así, de los 92 puntos básicos con los que comenzó su mandato Sánchez, el catorce de junio se elevó hasta 140 puntos tras anunciar el BCE el 10 de junio que finalizaba las compras de deuda soberana y que en julio subiría los tipos de interés. Tuvo que convocar un consejo extraordinario para anunciar que crearía una herramienta para mitigar los efectos sobre la prima de riesgo de distintos países, entre ellos España, para que se suavizase, pero la alarma saltó claramente y refleja que Sánchez ha dejado a la economía española en una situación muy frágil; tan delicada que sin el BCE tendría muchas dificultades para financiarse.

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Por eso, es imprescindible, reducir el gasto ineficiente, porque es el origen del problema y vuelve insostenible el mantenimiento de la estructura económica con semejante endeudamiento. Es vital volver a la ortodoxia económica para ahuyentar los riesgos sobre la economía española y que ésta vuelva a generar prosperidad. Es decir, es necesario aplicar una política económica radicalmente contraria a la de Sánchez.

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