La última injustificada queja de los independentistas catalanes

José María Rotellar

Los independentistas catalanes, en su delirio secesionista convertido en octubre de 2017 en un auténtico intento de golpe de Estado, por el que muchos de sus dirigentes están en prisión, lanzan todo tipo de acusaciones contra el conjunto de España, culpando a la Nación a la que pertenecen de robarles los fondos que les corresponden por la actividad económica que generan. Todo eso es falso. El problema de Cataluña no es su financiación, que es una de las mejores, ni los objetivos que le marcan en el Consejo de Política Fiscal y Financiera para cumplir el déficit, que son de los más laxos, ni que el conjunto de España no la ayude, pues su deuda es colocada gracias al Tesoro. No, su problema es de mala gestión: gasto público desmedido e impuestos altos, con creciente inseguridad jurídica que les hace perder empresas, actividad económica y empleo.

Los independentistas pueden gritar contra el conjunto de España y pueden decir que el resto de españoles les roban recursos, pero todo ello no es más que una cortina de humo para tapar la nefasta gestión de sus gobiernos.

Lo han hecho en el pasado y vuelven a hacerlo ahora, cuando Torra reclama 15.000 millones de euros para hacer frente a la crisis del coronavirus. Reclama tanto importe casi como la cuantía del fondo que se moviliza para todas las regiones, cuantía que, dicho sea de paso, probablemente excederá las necesidades de las CCAA por esta crisis, de manera que se drenarán recursos que podrían ir al sector privado para sujetar el tejido productivo cerrado por decreto y en su lugar irán al sector público.

Torra sabe que no necesita 15.000 millones para hacer frente a esta crisis, sino que los más de 3.000 millones que reciba ahora cubren generosamente las actuaciones que se hayan producido como consecuencia de la enfermedad. Lo que probablemente sucederá es que aprovechará el excedente para cubrir parte del gasto ordinario que tiene, que pese a estar muy bien tratado por el Sistema de Financiación Autonómica (SFA) no compensa porque su gasto estructural es desmedida e innecesariamente alto. Por eso quiere 15.000 millones.

Ni está mal financiada, ni lo estaba antes

Cataluña, ni ahora ni antes, está mal financiada. Al contrario: es una de las regiones mejor financiadas. De hecho, el Sistema de Financiación Autonómica (SFA) fue diseñado de manera bilateral entre el tripartito catalán liderado por Pascual Maragall y el Gobierno de España. Es más, los propios independentistas dieron el visto bueno al borrador de acuerdo antes de que el Gobierno de España lo propusiese al Consejo de Política Fiscal y Financiera. Lo plagaron de retorcimientos estadísticos para beneficiar a Cataluña –también a Andalucía- de manera que al hablar de población ajustada, que es la que se emplea para distribuir los distintos fondos, emplearon unos ajustes, unos grupos de edad y unos intervalos que aproximaban la población ajustada de Cataluña a su población real mientras que a Madrid le hacían perder muchos habitantes a considerar a la hora de repartir los ingresos. Así, mientras que a Cataluña sólo le disminuían la población en 86.000 personas, un 1,15%, a Madrid le disminuían la población casi 3,5 veces más que a Cataluña, cuando la estructura poblacional de ambas regiones es similar.

Eso ha hecho que Cataluña sea la que más fondos ha recibido del actual SFA desde su puesta en marcha en 2009 hasta el último año liquidado (2018). De esta forma, Cataluña ha sido, junto con Andalucía, la que más ha recibido del SFA, con más de 160.000 millones de euros, que son más de 40.000 millones de euros más que los recibidos por Madrid, que tiene el mismo tamaño económico que Cataluña y donde se genera la mayor recaudación de IRPF. Es decir, Cataluña se ha llevado el 18,28% de los fondos, casi cinco puntos más que Madrid, cuando tienen el mismo peso económico.

Al mismo tiempo, tanto que los separatistas claman por su independencia, debido a lo que consideran el maltrato de Madrid, y, sin embargo, no dudaron en renunciar a su autonomía financiera para alargar la mano y que su endeudamiento lo cubriese el Tesoro a través del FLA, pues la pésima gestión de sus gobiernos la había convertido en insolvente, con su calificación crediticia a nivel de bono basura. De esta forma, Cataluña es quien más recursos ha recibido del FLA-Fondo de Facilidad Financiera, con el 34% del total de fondos del FLA. Es decir, si Cataluña no ha colapsado financieramente ha sido gracias al respaldo del Tesoro español, que ha cubierto casi el 80% de toda la deuda viva que tiene Cataluña.

De la misma manera, también Cataluña fue la segunda región que más tuvo que recurrir a la financiación del Gobierno español para pagar a sus proveedores en 2012 y 2013, ante los atrasos que acumulaba en su caso por no poder colocar su deuda, debido a su insolvencia. De esta manera, el ministerio de Hacienda financió la deuda pendiente a proveedores de Cataluña con 6.556 millones de euros, un 21,48% de todos los recursos del plan de pago a proveedores.

La mayor deuda pública de España

Pese a ello, Cataluña ha acumulado la mayor deuda pública de España, con 79.429 millones de euros, debido a la mala gestión de sus gobiernos, que hace que tenga una de las deudas sobre el PIB más elevadas, con un 33,7%. Todo esto se ha debido a que, motivado por esa mala gestión, Cataluña ha sido una de las regiones que ha incumplido sistemáticamente el objetivo de déficit, con un déficit medio cercano al 2,5% del PIB, frente a la media 1,77% o frente a Madrid, que es la que, junto a Canarias y Galicia, menos déficit ha tenido en media desde la anterior crisis, por debajo del 1%.

Por tanto, el victimismo independentista catalán queda al descubierto, ya que no sólo el resto de España no roba a Cataluña, como dicen ellos, sino que Cataluña es una de la que más recibe del SFA, la que más ha sido sostenida en su endeudamiento por el Tesoro, una de las que más ha recibido del Plan de Pago a Proveedores, la que cuenta con un SFA diseñado para beneficiarla, con una financiación per cápita superior a la media y mayor en 300 euros per cápita al año que Madrid, y la que también va a recibir más importe ahora de este fondo no reembolsable. Los problemas de Cataluña no son debidos a una mala financiación, puesto que como hemos visto recibe una de las mejores posibles en comparación con el resto de regiones, sino a una pésima gestión, con gastos innecesarios, que hacen que sea insolvente, no pueda financiarse por ella misma, al tener la calificación de bono basura y tener la mayor deuda pública de España, con uno de los mayores crecimientos de deuda sobre el PIB entre 2008 y la actualidad.

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