El balcón del Ayuntamiento de Tarrasa, imán de pirómanos y perturbados

José María Albert de Paco

La mujer que agredió a Pere Navarro se llama Montserrat Puigbó Cardellach, tiene 63 años y es vecina de Ullastrell, municipio próximo a Tarrasa. Separada y madre de dos hijas, Puigbó es hermana del pianista Josep Puigbó, que obtuvo en 2006 la distinción honorífica de Egarense del Año, título con el que también fue laureado en 1984 el padre de ambos, Joaquín Puigbó Mayol, iniciador de la tradición navideña del paje Xiu-Xiu. Hace cuatro años, en un blog en que se hablaba de dicho personaje, Montserrat dejó un comentario en que acusaba a su progenitor de haberle propinado palizas.

Lo odiaba. Como lo odio ahora que soy mayor... muy mayor... Este mismo señor que escribía cosas tan bonitas era proclive a apalearme sin compasión. Y a educarme en un ambiente muy afín a la dictadura imperante. Pese a todo lo que os ha vendido (parece que fue merecedor de premios y títulos), yo, su hija biológica, sé otra verdad muy diferente. Espero que la historia lo juzgue tal como se merece.

Según recoge La Vanguardia, Montserrat Puigbó confesó ayer a los Mossos d'Esquadra que reprendió al secretario general del PSC (negó en todo momento que le hubiera asestado un puñetazo, si bien admitió haberle llamado "hijo de puta") porque, cuando éste era alcalde de Tarrasa, "la bandera catalana del balcón del Ayuntamiento estaba siempre muy sucia". Puigbó se refería a este balcón, en el que, como se advierte, ondean las banderas de la Unión Europa, España, Cataluña y Tarrasa. Tanto el Departamento de Interior como la prensa nacionalista han achacado el incidente a una "disputa puntual" y se han apresurado a negar cualquier vinculación del mismo con el denominado proceso soberanista, que, precisamente, ha hecho de la exhibición de banderas independentistas en los balcones (tanto institucionales como privados) uno de sus vectores propagandísticos.

El pasado 30 de abril, otro ciudadano de Tarrasa, José C. B., de 45 años, se adentró en la Casa Grande del municipio vallesano haciéndose pasar por técnico de mantenimiento y, tras acceder a los despachos que permiten alcanzar el balcón, prendió fuego a la bandera española. A semejanza de lo ocurrido con Puigbó, la prensa nacionalista se congratuló entonces de que C. B., detenido a los dos días del suceso, no perteneciera a ninguna entidad vinculada con el independentismo.

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