¿Hasta cuándo, PSOE?

José Manuel de Torres

Pedro Sánchez es el presidente del Gobierno de España, por la puerta de atrás, pero legalmente lo es; pero Pedro Sánchez es también el secretario general del Partido Socialista Obrero Español, cargo al que arribó en unas primarias que, con el solo voto de los militantes, torcieron el pulso al aparato tradicional socialista, dominado por los barones territoriales.

Pedro Sánchez aceptó la ayuda de independentistas y nacionalistas para llegar a la presidencia del Gobierno con la promesa incumplida de no mantenerse en el poder y convocar elecciones generales en pocos meses. Pero engañó a la sociedad española y los principales dirigentes del PSOE callaron y tragaron con este incumplimiento.

Pedro Sánchez empezó a gobernar con 84 diputados a golpe de decreto ley sin otro horizonte político que lanzar la pelota hacia delante y mantenerse en el poder como fuera hasta 2020. Y para ello no ha dudado en utilizar con absoluta arbitrariedad los resortes del aparato del Estado, a la mayor gloria de su imagen pública de dirigente internacional, cultivada en innumerables viajes en avión oficial y ficticiamente sostenida desde los telediarios oficiales y en el fraude de unas encuestas escandalosas del CIS. Obviamente, la opinión pública española hace tiempo que ha calado al personaje y ya no traga sus artimañas. Las preguntas que todos nos hacemos son: ¿por qué lo hace el PSOE?, ¿por qué tragan los dirigentes socialistas?

Pedro Sánchez no dijo la verdad cuando explicó en sede parlamentaria que no había plagiado su tesis doctoral. Se ha demostrado fehacientemente incluso que manipuló los resultados de los programas antiplagio para no tener que rendir cuentas. Otros dirigentes políticos europeos dimitieron de sus cargos por mucho menos. Evidentemente, Pedro Sánchez faltó a su palabra en el Parlamento y a su propio programa ético con tal de conservar incólume el poder. La sociedad española lo sabe. ¿Por qué el PSOE y sus principales dirigentes miran para otro lado y no quieren saber nada del tema?

Pedro Sánchez no tiene ideología. Su único credo es el poder. Pedro Sánchez ha interiorizado de tal manera que él es el presidente del Gobierno que está dispuesto a cualquier cosa para conservar su cargo. Quien en su momento se envolvía en los mítines en la bandera de España y proclamaba su creencia en el socialismo liberal, no ha tenido ahora el menor empacho en pactar sus esperpénticos Presupuestos con la ultraizquierda podemita y en intentar negociar lo innegociable con los independentistas catalanes (PdCat y ERC), con tal de seguir siendo el presidente del Gobierno. Y si para ello tiene que implementar reuniones bilaterales de igual a igual con el Gobierno independentista catalán y aceptar la figura de un mediador o de un relator que dé fe de lo tratado… no se le cae la cara de vergüenza. ¿Ya todo vale? ¿Ya no hay barreras constitucionales? ¿De verdad que están dispuestos el PSOE y sus dirigentes a permanecer callados ante tal felonía? La gran mayoría del pueblo español no lo está y reclama refrendarlo en las urnas urgentemente.

Resulta del todo inadmisible el chantaje moral y emocional al que Pedro Sánchez, esto es, el PSOE, está sometiendo a todo el pueblo español –y también, claro está, a sus votantes socialistas– en forma de traición a la Constitución y al consenso constitucional. ¡Ya está bien! Ha llegado la hora de que los socialistas digan claramente de qué lado están. ¿De la ley o del apaño? Ha llegado la hora de las deserciones y de las dimisiones… si es que hubiera valor para ello. ¿Dónde queda la ética?... ¿Hasta cuándo, PSOE?


José Manuel de Torres, director de Publicaciones de FAES.

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