El PSOE en campaña

Volvemos a Uropa

José García Domínguez
Esta vez no miente Borrell. Volvemos a Uropa. Que él pueda ser número uno de la lista electoral de un partido legal y respetable es la máxima prueba de que dice la verdad. Porque sólo en la Uropa del PSOE y de Chirac se permite que ocurran cosas así. Pero hay más indicios de que vamos a dejar de ser los “burros” del continente, como reveló ayer el listo que pusiera en manos de delincuentes comunes la Delegación de Hacienda en Barcelona. Sin ir más lejos, su amigo Solbes acaba de anunciar que piensa modificar la Ley de Estabilidad Presupuestaria para que el déficit del Estado pase a ser tan legal como la marihuana en la Cataluña del tripartito. ¿Hacen falta más pruebas de que no nos engañan? Carmen Calvo cree que sí. Por eso aprovechó su primera comparecencia ante el Congreso, no para desmentir que piense liquidar a Ussia, sino para asegurar que jamás le temblará el pulso cuando se trate de firmar cheques contra los contribuyentes y entregarlos a cualquier peliculero amigo que se deje caer por su despacho. Que no les falte de . Va a alumbrar la Institución Libre de la Ignorancia, con Loles León en el papel de Giner de los Rios, y Rossi de Palma en el de Jack Lang. ¿Se puede ser más uropeo?
 
Dicen la verdad: volvemos a Francia. Porque Uropa es Francia, no hay otra. Habrá, pues, que creer a Calvo cuando promete que “la industria del libro forma parte de la excepcionalidad cultural con la que este Ministerio se propone defender y potenciar la creación”. Excepción cultural francesa: el setenta por ciento de la industria editorial del país, controlada directamente por el Grupo Lagardère, uno de los mayores fabricantes de armamento bélico de todo el planeta. Se entiende que PRISA, el mayor productor español de armas de destrucción masiva del libre albedrío, haya copado ya todos los cargos directivos del Ministerio.
 
No mienten. Lo que tenga que ser España prefieren que lo decidan Maragall e Ibarretxe, porque a ellos lo único que les preocupa es Uropa. Quieren volver cuanto antes al regazo de esa Francia al borde de la bancarrota en la que menos de la mitad de la población en edad de trabajar lo hace en el sector privado. Uropa: único lugar del mundo civilizado en el que las rentas medias de los funcionarios son más altas que las rentas medias del sector privado. El paraíso de los chupatintas. Francia: la Seguridad Social en quiebra, el organismo que gestiona el seguro de desempleo también, cinco mil visados anuales para científicos que deciden expatriarse a Estados Unidos, trescientos mil trabajadores altamente cualificados que se han instalado en Londres, quince mil muertos por una simple ola de calor, el Jefe del Estado bajo la sombra de la corrupción, y el mayor debate nacional en décadas provocado por un libro titulado “La Francia que cae”. Uropa: la quimera de los asnos y el sueño de Borrell.
 
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