Opinión

Vida y milagros del choricete Joan Olivé

José García Domínguez

Parece que cierto Joan Olivé, un julay de tercera regional que en tiempos disfrutó de alguna regalía en TV3, ha sufrido un ataque de rauxa en una de esas emisoras domésticas que no escucha nadie. Así, en un viril alarde de collons, el tal Olivé dio en proyectar su muy personal e intransferible biografía sobre el resto de los españoles. Se ve que el choricete Olivé se graduó en la misma escuela que esos manguis de Las Ramblas que gritan "¡al ladrón!, ¡al ladrón!" por ver de despistar a la Policía cuando huyen con el bolso de alguna vieja entre las manos.

Por lo demás, debe de ser todo un carácter este Olivé. Y quizás el único pero que quepa ponerle sea que le duren tan poquito los subidones de testosterona. Tan poquito le duran que, justo en el mismo instante que su patriótica machada llegó a los micrófonos de la Cope, el Joan se nos riló, viniéndose lamentablemente abajo. "Está dicho con ironía", corrió a aclarar entonces el bueno de Olivé. Aunque, genio y figura hasta la sepultura, ni en trance tan patético se privaría de apostillar que "si el señor Jiménez Losantos y los señores que le han pasado eso, que por lo que parece alguno vive y trabaja no muy lejos de aquí, no tienen otra cosa en que distraerse, que se distraigan y que hagan."

Vaya, que el choricete Olivé, a más a más, nos ha salido provocador. Lo dicho, todo un carácter este Joan. En fin, como resulta que sí, que algunos vivimos y trabajamos no muy lejos de donde los auditores de la Sindicatura de Cuentas de la Generalitat descubrieron el trinque cometido en TV3 por el choricete Olive y su banda, pues, eso, que nos hemos distraído un rato mirando papeles. De ahí que ya podamos afirmar que Joan Olivé se llevó 262.217 euros de la caja por la vía de pergeñar los papeles de una indemnización ilegal, antes de ser cesado como director de la televisión pública con la llegada del tripartito.

Pero es que esos 262.217 euros cruditos que levantó el choricete Olivé apenas representaron el chocolate del loro en aquella jugada. Pues, según obra en el expediente que la Generalitat ha remitido al Tribunal de Cuantas del Reino para que prosiga con la investigación, entre el convergente Olivé y sus compinches se auto asignaron más de un millón doscientos mil euros de forma fraudulenta, a través de incluir en sus contratos de alta dirección en la CCRT cláusulas de blindaje que estaban –y están– prohibidas de forma expresa por el Gobierno catalán.

Y parecía tonto el choricete Olivé.

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