Un 'negoci' siciliano

José García Domínguez

Como es fama, el anterior jefe de los Mozos de Escuadra respondía por Josep Lluís Trapero. Mucho menos célebre que su superior, el oficial responsable de la unidad de la policía catalana encargada de investigar los casos de corrupción se llamaba Antoni Rodríguez. Lo escribo en pasado porque el oficial Rodríguez ha sido cesado recientemente en su cargo por la nueva cúpula. Una dirección, la renovada, en la que destacan los mandos de confianza de la persona que sustituyó a Trapero cuando este fue procesado por la asonada del 1 de Octubre. Ese sucesor de Trapero tenía por nombre Andreu Martínez. Pero Martínez no era policía ni tenía nada que ver con la policía. Hombre de la máxima confianza de David Madí, el conocido conseguidor convergente y nieto de aquel célebre racista creador de la loción Floid, Martínez desembarcó en los Mozos procedente de TV3.

Allí, en la televisión de los separatistas, ese Martínez se empleaba en un departamento encargado de la "dirección estratégica", signifique ello lo que signifique. Por aquel entonces, Madí, su mentor, había abierto un lujoso despacho profesional dedicado a temas de consultoría. Y tuvo la fortuna de que una empresa productora de programas televisivos, Triacom, se ofreció para costear gratis todos los gastos de la puesta en marcha del negocio, tal como el periodista Pere Rusiñol investigó y aireó en su momento. Empresa curiosa, Triacom. Pues se trataba de una productora de televisión que nunca produjo ningún programa de televisión. Ni uno. Así, todos los que TV3 le encargó, que fueron centenares, los subcontrató a su vez con otra productora, Mediapro por más señas. Todos, sin excepción.

TV3 hacía un encargo a Triacom y Triacom se lo endosaba a Mediapro. Luego, Mediapro cobraba el trabajo a Triacom y Triacom, rauda, le pasaba la factura a TV3, no sin antes aumentar hasta en un 50% el importe. Qué menos. Un negocio sencillo, bonito y redondo. Por esa vía, Triacom ingresó 32 millones de euros procedentes de TV3. Pero todo se empezó a complicar cuando el oficial de los Mozos ahora cesado, Rodríguez, descubrió las facturas falsas que Triacom había utilizado para presuntamente sufragar las campañas electorales de Artur Mas. Porque la publicidad de Mas, el supremo jefe de TV3, resulta que, de confirmarse las sospechas de los Mozos, habría sido pagada por Triacom con los beneficios obtenidos de vender a TV3 los trabajos que en realidad hacía Mediapro. Se preguntará el lector qué ha pasado con el oficial Rodríguez. Bueno, lo habitual en estos casos: tras destituirlo lo han enviado a dirigir una perdida comisaría de barrio en Rubí, ciudad dormitorio del cinturón de Barcelona. Para que luego hablen de Sicilia.

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