Balanzas fiscales

Si Manolo el del bombo fuera ministro de Hacienda

José García Domínguez

Dicen por ahí que, al fin, Zapatero va a dar satisfacción a una vieja obsesión de los micronacionalistas moderaditos –léase CiU–, penosa enfermedad mental de la que se contagiaría, primero, la izquierda catalana toda, y que terminaría afectando hasta a los mismísimos compañeros de viaje de la Meseta (nunca preguntes por quién doblan las campanas, Mariano). Me refiero, naturalmente, a la manía de Jordi Pujol por certificar a cuánto asciende el "superávit fiscal" que disfrutan los parados, las viudas, los huérfanos, los jubilados o los discapacitados en relación al resto de las personas físicas que somos contribuyentes netos al Fisco.

"Balanzas fiscales" llaman al invento. Un morboso ejercicio de contabilidad creativa que apenas ha de servir para universalizar cierta idiotez conceptual, por lo demás muy del gusto de los periodistas económicos: la que consiste en propalar que Madrid "paga" más que Andalucía, que Murcia es "menos solidaria" que Cataluña o que "cada extremeño" recibe del Estado no sé cuántos euros al año.

Sin embargo, ni el río Segre ha ingresado jamás un céntimo en las arcas de Hacienda, ni la Puerta de Alcalá le ha firmado pagaré alguno a la Giralda de Sevilla, ni los Picos de Europa mantienen correspondencia mercantil con el Coto de Doñana. Y es que, aunque al estudioso de la Economía José Montilla le semeje insólito el aventi, quienes contribuimos a costearle el sueldo –además de los informes sobre la cría de codornices japonesas– resulta que somos los individuos, no los territorios.

Por lo demás, y quizás como homenaje póstumo a Napoleón –"Si quieres que algo sea hecho, nombra un responsable; si quieres que se demore eternamente, nombra una comisión"–, el "grupo de expertos" del Gobierno ha alumbrado unas conclusiones sobre el asunto idénticas a las que hubiese obtenido Manolo el del bombo con sólo rascarse durante tres segundos la sesera. A saber, que el "déficit" de Cataluña debe rondar, más o menos, entre el 5 y el 8 por ciento de su PIB, y el de Madrid, pues un poquito más, entre el 5 y el 9 por ciento. Para ese viaje, compañero Solbes, no hacían falta muchas alforjas teóricas.

Aunque, ya puestos a contar mentiras, tralará, sería menester que los "expertos" nos revelasen cómo han territorializado esos ingresos y gastos del Estado que, por su propia naturaleza, resultan absolutamente imposibles de feudalizar. Por ejemplo, ¿qué parte del precio de las fragatas que Carme Chacón mantiene luchando en la guerra de Irak a favor de los yanquis ha sido imputado en la "balanza" como "servicios" recibidos por Cataluña?

Venga, don Pedro, mándenos a Zerolo con una pancarta a Barcelona para que nos saque de ascuas.
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