Sentencia del 11-M

Reflexionemos

José García Domínguez

Leo por ahí que el Muy Ilustre Colegio de Plumillas del Carmelo Tapadito con Lonas, el Sí Señor a la Cofradía del Tres por Ciento y el Besamanos al CAC ha pergeñado un comunicado tremendo contra la manipulación de la realidad en la prensa. Así, según ese coro de vírgenes, la sentencia del 11-M "obliga a una reflexión sobre el papel de algunos responsables de medios de comunicación". En fin, ya que tal ejercicio de introspección deontológica nos lo prescriben como obligatorio, no quedará más remedio que cavilar en voz alta sobre las miserias de los papeles. Glosemos, pues, con el respeto y la admiración debida la suprema lección de objetividad, independencia y ética periodística que nos impartían ayer mismo los dos principales rotativos de Cataluña, La Vanguardia y El Periódico.

Veamos. En El Periódico, cierto Nacho Para dejaba clarito a sus mirones que el atentado lo organizó Al Qaeda, siendo su autor intelectual "El Egipcio". Las pruebas que ofrecía resultaban irrebatibles, ya que "sin su presencia [la de 'El Egipcio'], el resto de los acusados parecía una célula huérfana, atomizada, sin rumbo [las células enmadradas, desatomizadas y con rumbo se comportan con otros modales, como todo el mundo sabe]. Dispuesta a encajar lo que viniera, a asumir disciplinadamente el marrón, a sacrificarse por el bien de Al Qaeda [el semblante del minero Trashorras no indicaba otra cosa] y su proverbial hermetismo [sic]". Por si esa evidencia no bastase, "el propio tribunal está convencido, en su fuero interno [Nacho dispone de confidentes dentro del fuero interno de los miembros del tribunal], de que 'El Egipcio' es un elemento muy peligroso, y hasta lo verbalizan en la intimidad [en su fuero externo el tribunal intima con Nacho y le 'verbaliza' sus certezas morales]. Pero no han podido hacer nada por falta de pruebas [Bermúdez, que es tonto, carece de constancia pericial de que 'El Egipcio', recluso en Italia por terrorismo, sea 'peligroso']".

Por su parte, La Vanguardia, siempre tan cosmopolita, titulaba en páginas interiores: "Francia ve confirmada la autoría de Al Qaeda". Para abundar luego en que "la sentencia (...) viene a confirmar lo que siempre han sostenido los medios franceses: que el 11-M es obra de Al Qaeda". ¿Qué medios franceses? Todos, se supone; de ahí que el diario del señor conde considerase ocioso citar a alguno para ilustrar ese aserto. Además, un Ignacio Orovio nos revelaba a sus atónitos lectores otra gran exclusiva: "El Tunecino era un intelectual". Lo avala que "pasaba muchas horas en internet, según han desvelado las investigaciones". Aunque, a decir de Orovio, ni autor intelectual hacía falta en el mayor atentado de la historia de Europa. "El comando no necesitaba estrictamente un ideólogo que les dijera qué hacer [ni cómo hacerlo, ni cuándo, ni dónde, ni por qué, ni logística, ni conocimientos sobre explosivos, ni nada]. Y es que "el 11-M estrena un sistema de trabajo del yihadismo radical [no confundir con el yihadismo moderado, que, por lo visto, sigue trabajando a la antigua usanza] que consiste en que el guía espiritual (Osama Bin Laden) lanza por internet o televisión una amenaza concreta contra algunos países y a partir de ahí (...) se ponen manos a la obra. En este caso, a acelerar unos trabajos que ya habían comenzado". Está claro, el nuevo método consiste en trabajar a ritmo de samba hasta que Ben Laden aparezca en internet, instante en el que los islamistas asturianos "acelerarán" todas sus labores hasta la extenuación.

Pues eso, reflexionado queda.

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