¿Qué ganó el Gobierno indultándolos?

José García Domínguez

Piove? Porco Governo! Se suele creer erróneamente que esa expresión constituye un latiguillo acuñado por el sabio pueblo en las barras de los bares italianos. Pero en realidad se trata, y desde hace lustros, del lema oficial de la Generalitat de Cataluña. El otro día, sin ir más lejos, la locomotora de un tren mercancías del que resulta ser titular Ferrocarriles de Cataluña, o sea Pere Aragonés por persona jurídica interpuesta, fue a chocar con un convoy regional a causa, según parece, de una avería en los frenos del primero. Frenos defectuosos cuyo periódico mantenimiento técnico, a su vez, también corresponde en exclusiva a la Administración autonómica catalana, vía una empresa local subcontratada para tal fin.

Bien, pero, como se antoja lógico, no puede ocurrir que en Cataluña colisionen dos trenes sin que toda la culpa, toda, sea del maldito Estat Espanyol. De ahí que a una representante sobre el terreno de Garbancito (Cigronet, en lengua vernácula), que así es conocido el presidente de la Generalitat en los círculos del partido de Puigdemont, por más señas la delegada de su Gobierno en Tarragona, Teresa Pallarés, se dirigiera rauda a las cámaras de televisión para denunciar que el accidente había constituido un efecto directo y muy previsible de la crónica falta de inversiones del Estado en la demarcación. Toda la responsabilidad por lo ocurrido, pues, se le debe exigir a Madrit. Como siempre, por lo demás.

Porque da igual que hablemos de los frenos defectuosos de un tren doméstico, de los votos decisivos a fin de salvar la reforma laboral en las Cortes o de un follón sideral para la diplomacia española en medio mundo a causa de cuatro teléfonos móviles pinchados a cuatro golpistas provinciales de medio pelo. Siempre es lo mismo. Y uno se pregunta: ¿por qué los indultaron? ¿Qué ha ganado el Gobierno quitándoles de encima aquella espada de Damocles, la de poder verse de nuevo en el trullo en cualquier momento? ¿O acaso alguien cree que Junqueras y el resto de los capataces del procés se conducirían ahora con tanto desparpajo si estuvieran en un simple tercer grado? Sánchez se tiene que estar arrepintiendo mucho. Pero mucho, mucho.

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