Estrategia del PSOE

Progresistas contra neocon

José García Domínguez

Según me cuenta La Vanguardia con grandes titulares, el PSOE ha definido a toda prisa un cambio de estrategia ante lo inminente de los estragos sociales que va a provocar la recesión económica. Una nueva línea a seguir por el partido y el Gobierno que es sintetizada así por el mismo diario: "Zapatero busca elevar la crisis a batalla ideológica: progresistas frente a neocon". O sea, nosotros contra nadie. Y es que aquí, en España, hay más o menos tantos neocon como sacrificados luchadores por la democracia se agrupaban en el PSOE un día antes de la muerte de Franco (cabían todos en el seiscientos de Enrique Múgica y sobraban la mitad de las plazas). Asunto ése, el de la inexistencia física de los malos de tebeo inventados para la ocasión, que a buen seguro no ha de constituir óbice para el éxito de la inminente campaña de agit-prop.

En fin, vaya usted a explicarle a esa reencarnación galaica de Willy Münzenberg que responde por José Blanco que si por alguna cuestión no se han interesado jamás los neocon yanquis es precisamente por la economía. Una materia en la que, contra lo que prescribe la ignorancia supina de Zapatero a propósito de esa corriente intelectual, tienden a situarse mucho más cerca de los socialdemócratas continentales y su defensa a ultranza del Estado del bienestar que de los liberales atlánticos. O trate de informar al de Palas de Rey de que es la matriz utópica de sus comunes orígenes revolucionarios lo que, al final, han acabado trasladando a la doctrina exterior del Partido Republicano. De ahí su frustrada quimera de la democracia universal.

Al cabo, lo único que podría tener en común ese grupo de antiguos militantes de la extrema izquierda americana –Leo Strauss, Wolfowitz, Irving Kristol, Daniel Bell, Norman Podhoretz y compañía– con sus "homólogos" españoles, los liberales de raíces intelectuales marxistas, no es el contenido teórico de sus posiciones, sino un cierto estilo más o menos leninista de concebir la política como una forma de guerra de guerrillas ideológica en todos los frentes. ¿Neocons en España? Pero si la derecha garbancera, que es la planta que aquí mejor se adapta al clima y a la tierra, no es que no haya llegado a intuir los entresijos conceptuales de la revolución permanente de Trotsky, es que nunca en la vida ha pasado de Vizcaíno Casas y de los chistes de mariquitas de Arévalo.

Y ésos son los bueyes con los que hay que arar.
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