Podemos y Marruecos

José García Domínguez

Poco antes la muy vergonzante descolonización exprés, con nocturnidad y alevosía, del Sáhara Occidental por parte de España, el último gobierno franquista intentó promover y apadrinar un partido político local, obviamente títere, entre los autóctonos, una fuerza que defendiera sus posiciones ante la creciente hostilidad del Frente Polisario hacia ellas. Recuerdo que aquel efímero simulacro de tosca apariencia aborigen, financiado y teledirigido desde el Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid, llevaba el muy rimbombante nombre de Partido de la Unidad Nacional Saharaui, P.U.N.S. Del P.U.N.S, como de nuestro sentido del deber y de la dignidad en tanto que país garante de la autodeterminación de aquel desgraciado territorio africano bajo tutela española, nunca más se supo luego de la invasión militar marroquí. Invasión militar y armada que la propaganda de la época maquilló bajo el bucólico nombre de marcha verde. Así pues, España nunca pudo contar con alguna fuerza política amiga al otro lado del Estrecho, una siempre presta a defender sus intereses estratégicos en la región.

Y lo mismo le ocurrió, por cierto, al Reino de Marruecos hasta hace apenas un cuarto de hora, esto es, hasta el surgimiento de Podemos, primero como fuerza parlamentaria y, luego, como socio de la coalición que sostiene a Pedro Sánchez en la Moncloa. Algo, esa obvia connivencia tácita entre Podemos y Mohamend VI, que a la opinión publicada, a veces tan dura de mollera, le cuesta mucho entender. No se termina de comprender aquí lo evidente, a saber: que el principal instrumento a fin de presionar a España del que dispone Marruecos, un Estado soberano y nada fallido que controla con mano de hierro sus fronteras nacionales, es la inmigración ilegal de sus nacionales rumbo a la frontera sur de la Unión Europea. Y resulta que, ahora mismo, en España manda bastante una inopinada reencarnación doméstica del P.U.N.S., esa que responde por Unidas Podemos. Mohamed VI quiere enviarnos cientos de miles de ilegales, mientras el P.U.N.S /Podemos no cesa de hacer todo lo que esté en su mano para que recibamos con los brazos abiertos a sus cientos de miles de ilegales. No parece muy difícil de entender, creo yo. Bien, pues todavía no lo entienden. Duritos de mollera, sí.

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