Podemos y La Rosa de Fuego

José García Domínguez

Nada hay más irresistible que el poder de la demagogia política cuando se aplica con talento. Por eso yo me quito el cráneo ante ese Pablo Iglesias. Desde don Alejandro Lerroux, aquel pícaro cordobés que llegó a Emperador del Paralelo encandilando con su verbo incendiario a los descamisados de La Rosa de Fuego, no se había visto caso igual por estos lares. Ese Iglesias es una fuerza telegénica de la naturaleza. Un inesperado regalo del cielo que el PP no debe desaprovechar bajo ningún concepto. Hace bien, pues, la derecha apoyándole con descaro al focalizar la confrontación con Podemos en un deliberado ninguneo del PSOE. Estrategia, por lo demás, ya testada con éxito en Galicia.

Recuérdese al respecto que Feijóo tuvo la lucidez de premiar como interlocutor preferente al aún extraparlamentario Beiras, por cierto el genuino padre político de Pablo Iglesias, en detrimento del candidato socialista. El resultado final de aquella promoción interesada de la extrema izquierda más atrabiliaria no pudo ser más óptimo para los conservadores: mayoría absoluta. Y ahora, es evidente, vuelven a repetir la jugada a escala nacional. Lo dicho, nada que objetar. Al contrario. A fin de cuentas, los aprendices de brujo de Ferraz intentaron algo similar en su momento con aquel energúmeno inmobiliario, Gil y Gil; un tipo, sin embargo, demasiado tosco y primario como para ser capaz de consolidar algún parapeto electoral de la ultraderecha cavernaria susceptible de hacer daño al PP.

Y después está lo de Cataluña. Si no fuera porque Fernández, el de Interior, no es precisamente Metternich, lo de Podemos en Cataluña casi invita a pensar en las maquinaciones inconfesables de los ministros de la Restauración con el mentado Lerroux, las que en su día documentara Álvarez Junco en memorable ensayo. Sea como fuere, en este preciso instante procesal Podemos es nada menos que la segunda fuerza en intención de voto directo en Cataluña. La segunda. Y nadie olvide que estamos hablado de un partido fundado en y dirigido desde… Madrit, la capital del Estado opresor. Un caballo de Troya presto sentar sus reales en el país petit en pleno proceso secesionista. ¿O acaso alguien alberga dudas sobre a quién piensan votar los que provocaron los consternados gritos de "Auxili, auxili!" del diputado independentista Gerard Figueras durante el asalto al Parlament? Ya lo dijo el otro cuando lo de Carrero: no hay mal que por bien no venga.

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