Podemos, ese caballo de Troya

José García Domínguez

El español de derechas es un nihilista radical persuadido de que, con su sola excepción, todos los demás españoles de derechas son necios incurables y piensan votar a Podemos. La histeria general a propósito de las posibilidades reales de la troupe de Pablo Iglesias lo deja entrever a las claras. Al tiempo, esas encuestas disparatadas, las que aseguran que un grupo de chavales de la Complutense liderados por un tertuliano locuaz va a desbordar en escaños a PP y PSOE, no suponen más que la definitiva certificación demoscópica de dos delirios simultáneos: el de la opinión pública y el de su guía, tutora y madrastra, la opinión publicada. Creer en serio que Podemos va a ganar las próximas elecciones generales es de locos. Pero en la desquiciada España del momento, hacerse el loco comienza a resultar un negocio muy rentable para más de uno.

Paradojas de la Ley D'Hondt, el Partido del Cabreo, que no otra cosa resulta ser lo de Iglesias y Monedero, va a devenir en lo que un marxista de la vieja escuela llamaría "aliado objetivo" del Gobierno. Inopinada extravagancia de la aritmética electoral hispana que, sin duda, no debe resultar desconocida para los estrategas de Génova. Así, el hecho de que en las provincias menos pobladas del interior el régimen electoral sea equivalente de facto a un sistema mayoritario convierte a Iglesias en una bendición para los de Rajoy. En esas circunscripciones, y con muchas menos papeletas que en 2011, el PP podrá rascar ahora más escaños merced a la fatal fragmentación que introduce Podemos en el sufragio de la izquierda. Un regalo del cielo con coleta.

Está calculado: con apenas el 34% de los votos populares, el PP obtendría más asientos en las próximas Cortes que la suma de PSOE, Izquierda Unida y Podemos. Son números, no especulaciones gratuitas de barra de bar. Y el muy sorprendente fervor hacia Iglesias de ciertos magnates de la comunicación que están a la derecha de Tutankamón acaso no resulte del todo ajeno a esa incontestable evidencia algebraica. Quién nos lo iba a decir, gracias al mago D'Hondt y sus inexplicables juegos de manos, las patadas a Rajoy, al final, se las van a dar en el culo de Pedro Sánchez. Sí, Podemos puede ganar… el Gobierno para el PP.

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