Repsol y Lukoil

Parole, parole, parole...

José García Domínguez
Éramos los más cosmopolitas. Teníamos precios alemanes, impuestos suecos, sueldos portugueses, bancos albaneses, políticos italianos, corrupción mejicana, índices de eficiencia empresarial turcos, toneladas y toneladas de la peor arrogancia francesa e incluso un CAC directamente importado de Corea del Norte. En realidad, lo único que nos faltaba para que esto ya fuese definitivamente el Festival Mundial del Circo era colocar los recursos energéticos del país bajo estricto control ruso, a ser posible, sometiéndolos a la custodia directa y sin intermediarios de la mafia de Moscú.

Bien, pues va a ser que sí: el jefe de pista ha dicho que tranquilos, que eso está hecho. Al igual que todo lo que sea bueno para la General Motors es bueno para los Estados Unidos, barrunta Zetapé que cualquier trapicheo financiero que convenga a su compadre Luis del Rivero, aún le convendrá más al Reino España. Y es que el señor de Murcia tiene un problema que, a diferencia del de Artur Mas, no se llama tres por ciento sino veinte. Justamente ése fue el porcentaje de Repsol que mercó en su día el tal don Luis sin soltar ni un céntimo en el envite, que tal que así se hacen los grandes negocietes patrióticos en la corte de los milagros zapateril.

Cinco mil trescientos millones del ala encomendó alegremente el sistema financiero más sólido del mundo a don Luis del Ladrillo, o lo que viene siendo lo mismo, a Sacyr, con tal de que el patricio arreara con unas acciones petroleras que ahora no valen ni la mitad de esa cifra sideral. Un megacrédito que, casualmente, tocaría devolver tan pronto como ya mismo. De ahí que el prócer necesite hacer caja colocando su pedazo de Repsol como sea y a quien sea, ruso, chino o japonés. Y también de ahí la súbita amnesia de sus amigos del PSOE sobre la intolerable opa de E.On. ¿Recuerdan? ¿Qué se fizo del rústico Moraleda compareciendo envuelto en la rojigualda y deletreando aquellas sentidas letanías en plan "Oigo patria tu aflicción" a propósito de la irrenunciable españolidad de Endesa? Parole, parole, parole...

En fin, merced a los barandas insolventes del generoso mecenas de la Cúpula del Chapapote en Tecnicolor, Vladímir Putin, el mismo que ya ha cortado varias veces el suministro de petróleo a Lituania, Bielorrusia y Letonia, que de idéntico modo ha interrumpido el abastecimiento de gas a Ucrania y Moldavia, que igualmente ha bloqueado el trafico ferroviario de Estonia, y que acaba de inundar de sangre y cadáveres el Estado libre y soberano de Georgia, va a disponer del control absoluto sobre los flujos energéticos de la economía española.

Que Dios nos coja confesados.
A continuación