Olvídate de la keli, chaval

José García Domínguez

Obviamente, la ministra Trujillo considera que todos los jóvenes españoles son imbéciles. Como, obviamente, algún julay de las Juventudes Socialistas vio el bissnes del Keli Finder al piarle el chino del restaurante lo del container de calzado –"balato, señol, balato"– recién llegado de Taiwan. Hasta ahí, lo obvio; a partir de ahí, el oprobio: los progresistas ha dejado tirado a Marx en el basurero de la Historia y ahora peregrinan de rodillas a la tumba de James Dean.

Describiendo cómo había sido hasta ayer el mundo que no se resignaba a olvidar, escribía Stefan Zweig: "El que quería triunfar en la vida se veía obligado a recurrir a todos los disfraces posibles para parecer más viejo de lo que era (…) Los diarios recomendaban productos para adelantar la aparición de la barba". Y añadía luego que los médicos recién salidos de la universidad se esforzaban por conseguir una barriguita razonablemente oronda por la vía de urgencia; además de cargar sus narices con gafas de montura de oro, aunque su vista fuera perfecta, "ello pura y simplemente para dar a sus pacientes la impresión de que tenían experiencia".

En ese universo que aquí se derrumbó hace sólo un cuarto de hora, Zapatero no habría llegado ni a concejal de Abastos en Los Ancares. Pues, por inconcebible que parezca ya, eran los adolescentes quienes corrían por la vida tras los adultos, y no los teenegers de cuarenta los que soñaban con recuperar el acné. Impensable, entonces, pisar moqueta compartiendo psicoanalista con Heidi, biblioteca con Leire Pajín, miradita de pena con Bisbal y coeficiente intelectual con la Trujillo. Imposible hasta que la Revolución sucumbió a la Regresión, y la vieja lucha de clases se travistió de guerra de exterminio entre los dos hemisferios del cerebro: el del pensamiento y la abstracción contra el del feeling, el cool y las sensaciones.

Porque esa batalla secreta es la que se esconde detrás de la tontería de las zapatillas, el anhelo infinito de paz universal, el Referéndum Plus, el capitán Lozano, el tatu de la Maria Antonia, la Alianza de Civilizaciones, el look cuidadosamente descuidado de Zerolo, el talante y el finder. "Obviamente, vas a seguir viviendo con tus viejos de aquí a la eternidad. Pero no te agobies, colega: a quién le importa crecer. Créenos, nosotros seguimos siendo como tú, auténticos. Palabra, rebeldes y enrollados, porque tampoco dejaremos nunca de calzar veinte tacos, tronco. Y no pienses que cederemos ante los puretas; eso, nunca, chaval. Venga, tío, para que veas que vamos de legales, te pasamos un par de tenis cantidad de molones. ¿Contento? ¿Sí? Vale, pues date aire y olvídate de la keli."
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