'Obama botifler!'

José García Domínguez

Parece que Barack Obama acaba de incorporarse a esa larga lista de botiflers y lerrouxistas que encabezan Angela Merkel y David Cameron, al proclamar en público su propósito de que el Reino de España permanezca unido. Noticia que acaso haya provocado algún desconcierto en círculos próximos a la Alcaldía de Sant Vicenç dels Horts, municipio de la comarca del Bajo Llobregat gobernado por el señor Junqueras. Pues es sabido que, al igual que Artur Mas, el líder de la Esquerra lleva años predicando que España, a diferencia de los Estados Unidos, es una democracia de cartón piedra, ya que no le permite a él autodeterminarse siempre que tenga ganas.

Acaso Junqueras piense que el friki es Obama, pero lo cierto que todos los presidentes norteamericanos, no solo el actual, han compartido un mismo criterio sobre esa cuestión. El criterio que se desprende de leer aquella célebre sentencia del Tribunal Supremo posterior al final de la guerra civil, la que establece que "la Constitución, en todas sus provisiones, fija una Unión indestructible de Estados indestructibles". Seiscientos mil americanos entregaron sus vidas en los campos de batalla para que le quedase claro a todo el mundo que ese principio no se dejará de cumplir jamás. Al levantisco Junqueras, igual que a su muy honorable socio, es sabido que la democracia española le parece una basura. Aunque si conservase un átomo de honestidad intelectual, solo uno, debería reconocer que es el mismo tipo de basura, exactamente el mismo, que da forma a la Carta Magna de sus muy admirados Estados Unidos.

De ahí que, tal como explica Josep Borrell en su último e imprescindible libro, Las cuentas y los cuentos de la independencia, cuando pretendieron organizar un referéndum sobre la separación de Alaska, allá por 2006, se dijo a los promotores que esas bromas no proceden en América. "La secesión es claramente inconstitucional y por ello un objeto impropio de consulta", reza la sentencia del Tribunal Supremo sobre la cuestión. Mira tú por dónde, tampoco en Alaska, con el frío que hace allí, existe el sacrosanto derecho a decidir. Caro patriota Junqueras, ¿debemos inferir que también el Tribunal Supremo de los Estados Unidos es una escoria institucional creada, nombrada y teledirigida por el PP de Madrit? Mas dejémoslo en pregunta retórica, que el hombre sería capaz de decir que sí. Tan p'allá están.

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