11-M

Nitroglicerina

José García Domínguez

En aquel momento, casi todos los bolcheviques de la vieja guardia ya habían sido exterminados. Pero los pocos que aún sobrevivían sabían positivamente que la biografía oficial del secretario general era falsa. "Según Conde Pumpido, la autoría material, el acopio de los explosivos, la realización de los atentados y la financiación están bastante clarificados en el trabajo que se ha realizado". Fue por entonces cuando el Partido editó la colección de ocho discos de vinilo con las palabras del gran líder; en siete de ellos se oía la voz del jefe; el octavo sólo contenía aplausos. "Según Sánchez Manzano, al hablar de nitroglicerina en la Comisión del 11-M, en absoluto se estaba refiriendo al 11-M".

Aquello coincidió con un congreso extraordinario del Partido en la provincia de Moscú. Había que elegir a un nuevo secretario local porque el anterior acaba de ser defenestrado. De improviso, alguien de la Dirección pidió un aplauso en honor del camarada presidente. Un trueno de palmas estalló entonces en la sala. Cinco minutos más tarde, la furiosa tormenta de manos chocando entre sí no hacía más que crecer. "Cuando la fiscal Olga Sánchez se dio cuenta de que entre los representantes de los medios de comunicación se encontraba un redactor de El Mundo, se dirigió a él y le espetó: No, tú no. Ya sabes cómo están las cosas".

Al cabo de otros diez minutos se produjo el primer desmayo; los camilleros hubieron de retirar a un delegado completamente congestionado, mientras las salvas arreciaban con entusiasmo renovado. "A juicio de todos los químicos consultados, el ensayo conocido como Cromatografía de Capa Fina establece de modo inapelable la presencia o no de nitroglicerina en cualquier compuesto; pero según la subinspectora del Tedax que ha elaborado los informes del 11-M, eso no es así". Poco más tarde cayó redondo el jefe del distrito; entonces la ovación se tornó ensordecedora. "Además, la subinspectora ha declarado que ni habló ni oyó hablar nunca de nitroglicerina".

Al tiempo, por la superficie de muchas palmas hinchadas empezaban a correr delgados hilillos de sangre. "El diario El País se muestra crítico con el juez instructor por reaccionar a las portadas de algunos medios de comunicación". Todos jadeaban, aunque nadie osaba descomponer aquella sonrisa unánime de feliz asentimiento. Hasta que, por fin, un alto funcionario estatal no pudo resistir más y fue el primero en desertar de la ovación. Al día siguiente dos agentes de la Checa lo visitaron en su oficina. Según el relato de Solzhenitsyn, alguien lo había denunciado por un asunto que por lo demás jamás se haría público. Nunca nadie volvió a verlo.
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