Terrorismo

Los nuevos amigos de ETA

José García Domínguez
Entre los hijos de Alá y los nietos del cura Santa Cruz hay buen rollito, eso está claro. A fin de cuentas, lo de “Dios y leyes viejas” no deja de ser una variante de la sharia regada con chacolí. Así que no hay que extrañarse de que entre ellos la cosa vaya de tuteo y de cartitas comentando la jugada: “¿Has visto lo que ha pasado en Nueva York?... Ja, ja, ja”. “¿Te acuerdas, Joseba, hace cuatro años cuando te hablaba de la teoría de las cargas…?” De momento, por lo que ha publicado El Mundo, no sabemos todavía si Joseba se acordaba de la las cargas de Ismail. Pero sí tenemos la certeza de que los colegas muslimes de Urrusolo Sistiaga aprendieron de alguien a confeccionar mochilas bomba activadas por teléfonos móviles, igualitas a las que los muchachos de Joseba pretendieron utilizar contra el Rey en el Valle de Arán.
 
El 11-S, los integristas catalanes siguieron con la fiesta cuando ya se sabía que cuatro mil personas habían sido asesinadas en Nueva York. Lluis Llach, más alegre que nunca, cantaba aquello de que “si tú estiras fuerte por aquí, y yo tiro fuerte por allí, seguro que cae, cae, cae…” Bueno, pues por lo visto va de eso lo que piensan algunos en ETA. Es la teoría de la “doble presión” de De Juana Chaos, que no es un don nadie dentro de la banda. Puede ser que hasta hayan aprendido algo de historia en la cárcel y sepan ya que la única vez que se fracturó la unidad política de España, allá por 1640, fue por la necesidad de tener que elegir entre dos territorios, Cataluña y Portugal. Así es que El Chino y El Mogwi tirando fuerte por aquí, los chicarrones del norte por allí, y seguro que cae, parecen barruntar.
 
Es cierto que a día de hoy no existe ninguna prueba que vincule a ETA con el atentado que determinó el resultado de las últimas elecciones. Es tan cierto como que ningún historiador del futuro va a admitir que la aritmética parlamentaria de un periodo decisivo en la determinación de la forma del Estado fuera fijada por una pandilla de carteristas marroquíes semi analfabetos, la mitad de ellos confidentes de la policía. Porque si a algo recuerda lo que ocurrió en Madrid el 11 de Marzo es al atentado contra el almirante Carrero Blanco. Igual que aquella vez, el destino constitucional del país es incierto. Igual que aquella vez, una legión de terroristas torpes e inexpertos cometieron todos los errores posibles y de manual, sin que ello les impidiera consumar su crimen. Igual que aquella vez, para demasiados jugadores del tablero internacional es muy importante la posición que ocupe la ficha española. E igual que aquella vez los responsables de la investigación son los que menos saldrían ganando si se descubriera otra verdad distinta de la oficial.
 
Entre los hijos de Sabino Arana y los nietos de Mahoma hay buen rollito, eso es lo único claro. Eso y la extraña clarividencia de un tipo como De Juana Chaos: “Si los integristas quisieran, los españoles echaban a correr en una semana”. Sólo le faltó predecir que al primero que saliera por piernas le colgarían una medalla.
A continuación