La memoria de las Brigadas Internacionales

José García Domínguez

Con un pequeño retraso de 47 años sobre el horario previsto, toda vez que el general Franco Bahamonde falleció en las postrimerías del mes de noviembre del año 75 del siglo pasado, la Generalitat de Cataluña, siempre preocupada por los problemas reales que acucian a los ciudadanos, acaba de decidir qué procederá de inmediato a investigar la "desaparición" de unos dos mil brigadistas internacionales en territorio catalán a lo largo de los tres años que duró la Guerra Civil. Al respecto, la consejera de Justicia, Lourdes Ciuró, ha manifestado que existe "la deuda histórica de ponerles nombre y apellido".

Pero, ya puestos a abonar deudas históricas sin intereses de demora, yo sería partidario de realizar las oportunas pesquisas a fin de esclarecer también cuál fue el destino último de los muchos brigadistas denunciados, perseguidos y exterminados físicamente por sus propios jefes del cuartel de Albacete por negarse a obedecer las consignas comunistas. Hace bien poco se recomendaba aquí un libro de memorias extraordinario, El eco de los pasos, del anarquista catalán García Oliver. Quien se anime a acercarse a sus páginas podrá tener noticia de la perplejidad que se apoderó del ministro de Justicia de Largo Caballero, por más señas el propio García Oliver, cuando un funcionario le hizo saber en Valencia que en torno a medio centenar de voluntarios extranjeros de las Brigadas llevaban tiempo presos en el penal de San Miguel de los Reyes sin que se supiera de qué se les acusaba en concreto.

Quien los había mandado encarcelar había sido el responsable máximo de las Brigadas, el comunista francés André Marty, ya más conocido entonces por el sobrenombre de el carnicero de Albacete. Así que el ministro decidió visitar la cárcel en persona para averiguar qué ocurría. Y, cuenta Oliver, ocurría que todos aquellos reclusos resultaron ser laboristas ingleses y socialistas franceses que se habían negado a afiliarse al Partido Comunista, lo que les valió la cárcel. Los soltó en el acto. Luego, escribe Oliver: "En las Brigadas Internacionales se ejecutan las sentencias de muerte que imponen, sin comunicarlo al Gobierno ni esperar a que este dé el ‘enterado’, requisitos sin los cuales toda ejecución capital reviste las características de un asesinato".

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