Crisis

La mayor mentira del PSOE

José García Domínguez

Tal vez se trate de la mayor mentira puesta en circulación por los socialistas desde que Alfonso Guerra pronunció con grave solemnidad su más célebre pirula, aquella que rezaba: "Quizá meteremos alguna vez la pata, pero nunca la mano". Me refiero a esa soberana trola zapateril que pretende atribuir la causa primera y última del súbito derrumbe económico de España a la "crisis financiera global". Nada más lejos de la muy doméstica verdad. Y sin embargo, la descomunal bola ha colado. Porque ha colado.

Resulta que llevamos lustros acarreando con el mayor déficit comercial del mundo. Es decir que somos metafísicamente incapaces de vender una escoba en Portugal, aunque no por ello nos privamos a la hora de mercar lo mejorcito por ahí fuera. A crédito, naturalmente. ¿Cómo si no? Y sin mayor prevención gubernamental o cautela institucional, por lo demás. Razón de que a estas horas andemos endeudados internacionalmente hasta las cejas. En concreto, tenemos que entregar a los acreedores extranjeros el valor de todo lo que vaya a producir el país durante 2009 y hasta un poquitín más (el 110 por ciento del PIB para ser precisos). Se dice rápido: el fruto del trabajo de toda España durante un año entero arreando en camiones hacia la frontera.

Únicamente los bancos están obligados a reembolsar, tan pronto como ya mismo, unos ochocientos mil millones de euros a los paganos guiris que financiaron la fiesta durante los tiempos de vino y rosas. Un Potosí, que se exclamaba cuando en los colegios aún se estudiaba Historia... Bueno, pues como quien oye llover. La suprema falacia de Zetapé ha colado en la opinión pública –y lo que es más grave, en la publicada– sin la menor dificultad. He ahí, entonces, a los culpables exclusivos de nuestros casi cuatro millones de parados: Reagan, Thatcher, Bush, la avara banca judía de Nueva York, los codiciosos especuladores de Wall Street, las hipotecas subprime que según reza la leyenda firmaron unos negros indigentes de Alabama antes de ser empaquetadas al modo de caramelitos financieros envenenados, los malditos neocon y el lucero del alba.

Todos convictos, salvo la virginal política económica de Solbes y Zapatero, que, pobrecita ella, no tiene absolutamente nada que ver con ese sórdido asunto de la crisis. Vivir para ver.
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