La ley de hierro del 'País Petit'

José García Domínguez

La última encuesta publicada de eso que en Madrid llaman “el CIS catalán” augura que Esquerra ganará las elecciones domésticas del día 14. No me parece un pronóstico creíble. Un escepticismo radical, el mío, que no se asienta en que considere poco probable que ERC pudiera obtener la mayoría de los escaños en el Parlament. El que yo descrea del vaticinio obedece a otra razón distinta. Y es que esa misma cata demoscópica, la del Centro de Estudios de Opinión, igualmente prevé un resultado muy bueno para la CUP, que saltaría de sus actuales cuatro escaños a un rango que oscilaría entre los ocho y los doce. Es eso, la coincidencia simultánea de un resultado muy bueno para la Esquerra y otro buenísimo para la CUP, lo que me empuja a no creerme ni una línea de esa encuesta. Ni una sola línea. 

Desde que Artur Pilatos Mas nos anunció la buena nueva de que los empadronados en la plaza íbamos a embarcarnos en un plácido crucero gratuito a Ítaca, la política catalana se estructura en dos bloques pétreos e inamovibles, cada uno de los dos dotado a su vez de un sistema de vasos comunicantes entre sus distintos componentes internos. Eso significa que no hay tránsito posible entre los elementos de uno y otro. Los electores del bloque separatista, unos dos millones y pico de almas, votan por sistema a los partidos de su divisoria –Esquerra, Junts y la CUP–. E igual proceden por sistema los del bloque españolista o constitucionalista, el formado por Ciudadanos, PP, PSC, los Comunes (a pesar de sus muchas reticencias) y ahora Vox. Por lo demás, el sistema interior de vasos comunicantes lleva a que, cuando un miembro del bloque obtiene un resultado malo o muy malo, otro u otros miembros del mismo bloque lo compensen con unos números buenos o muy buenos. Por ejemplo, cuando el PP de Cataluña obtuvo con Alicia Sánchez Camacho su mejor resultado de todos los tiempos, el PSC cosechó también su peor fiasco hasta la fecha. Ocurre siempre. Es la ley de hierro del país petit. Ergo, que suban mucho la Esquerra y la CUP no puede ser. Hay tongo.

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