ERC y la independencia

La estaca

José García Domínguez

Es inevitable, siempre hay que volver a Pla para entender lo que pasa en Cataluña. Así, reflexionando sobre los bárbaros de la Esquerra que controlaban la Generalidad en tiempos de la República, concluía el maestro: "En este país hay una forma cómoda de llevar una vida suave, tranquila y regalada: consiste en afiliarse al extremismo (...) En todo el mundo, las posiciones extremas de la política se mantienen por la gente más abnegada, más idealista, más romántica. En nuestra casa, el cercado extremista está poblado de escépticos, individualistas y pedantes". La vida suave, tranquila y regalada, he ahí la piedra filosofal, la almendra, la última ratio que desenreda el eterno galimatías errático de nuestros más furibundos separatistas. Esa vida suave que llevaría a Joan Sardà, fundador de ERC y exaltado independentista, a diseñar el Plan de Estabilización de 1959 para mayor gloria del dictador y su régimen.

La vida tranquila que impulsó al maestro de periodistas Carlos Sentís desde la secretaría personal del conseller de Hacienda de Companys a tomar Barcelona, pistola en mano, a las órdenes del general Yagüe. La vida regalada de José María Massip, aquel corresponsal ultrafranquista de ABC en el Nueva York de los cincuenta. El mismo Massip –aunque entonces aún Josep y no José– al que Companys tuviera por hombre de su máxima confianza en la dirección de la Esquerra, nombrara director de La Humanitat, el órgano oficial del partido; y premiara además con un acta de diputado por Barcelona en 1936. Qué le vamos a hacer, ellos son así. Todos, no sólo los huérfanos de Cambó como aún creen algunas almas cándidas.

Y los de ahora no iban a ser distintos. Repárese si no en el orondo Xavier Vendrell, el camionero de Terra Lliure que colocaba bombas contra el PSOE de Felipe González, hoy feliz aliado del PSC de Montilla. ¡Ah, la vida suave, tranquila y regalada! El domingo hubo de ser precisamente él, el primario de Vendrell, quien se encargase de dar la cara –a los otros les daba vergüenza– por la última charlotada de la pareja artística Carod-Puigcercós: el muy celebrado gag del referéndum de autodeterminación a cambio de ceder la Presidencia a Mas. Un número que sus jefes, los Hermanos Tonetti de la política catalana, se ha visto obligado a retirar de la pista a toda prisa, porque los moderados de CiU decían estar dispuestos a... hablar del asunto.

En esas andamos. Y en esas seguiremos andando. Pues aún existe algo mucho peor que ser gobernado por una pandilla de demagogos, irresponsables y descerebrados: ser gobernado por una pandilla de demagogos, irresponsables, descerebrados y sentimentales. Y es que, al tratarse ERC de un partidito asambleario, el poder en Cataluña y en el Reino de España todo depende hoy de esos patriotas de las bases que no pudieron soportar la afrenta de ver a un andaluz manchando el concierto de despedida de Lluís Llach. A esa estaca estamos atados.

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