La conspiración de los "espúreos"

José García Domínguez

O los editoriales de El País los redacta ahora el mismísimo Pepiño Blanco de su puño y letra, o en Prisa ha comenzado la Guerra de las Dos Rosas sin que nos hayamos enterado. Porque que la mara de Intermoney use a un plumilla de la Ser para "acollonar" al señor de Chantada con el dossier sobre FG Valores, eso es como aquellos desnudos de la Cantudo en las películas de Iquino: lo exigía el guión. Hasta ahí, pues, normal. Como normal fue que El País cubriese después la retirada de toda la partida acusando a Conthe de la más imperdonable falta que quepa imaginar en esa casa: pronunciar la verdad. "Contenía una falacia calumniosa respecto al medio periodístico que lo desveló", escribió entonces su editorialista de guardia. Se refería, huelga decirlo, a la nota pública de la CNMV en la que se revelaba que fue un empleado de Polanco, seguramente cubierto con tres capas de calzoncillos, quien hizo de correo del Zar entre la cueva de Alí Sebastián y la guarida de Arenillas. De momento, todo correto, que diría el otro.

Pero lo que ya empezó a resultar rarito fue que, acto seguido, El País la emprendiese a gorrazos contra la Ser. Así, primero, emite una coartada oficial la emisora explicando que el chaval levantó la exclusiva "investigando en Londres, Madrid y Nueva York". Vaya que, según los de la Gran Vía, el notición saltó más o menos como sigue:

– Good morning. My name is Ruiz, Javi Ruiz. Soy un reporter de la SER News, of Madrid, Spain. Y he venido a la Quinta Avenida para elaborar un secret informe sobre las finanzas del Chantada´s man.
– Oh, yes, yes. A mí también gustar sangría y toros. Su país, Uruguay, is very good. Ahora mismo yo entregar a tú nuestro dossier super secret sobre Chantada´s man.

Bien, pues al día siguiente sale El País de este palo: "La torpeza de la Oficina Económica del presidente transmitiendo dossiers sobre operaciones dudosas es, sin duda, incalificable". Lo nunca visto, señores: Ortega dándole una patada en el culo a Gasset. ¿Fatal error de coordinación? ¿Diablillos de la imprenta? ¿Becarios incontrolados? ¿Otra vez la marihuana corriendo por la Redacción? Frío, frío, frío. Nada de eso. ¿Que cómo lo sé? Pues porque el crimen perfecto no existe y siempre quedan huellas. Rastros como el que se oculta en la siguiente perla del mismo editorial: "Conthe tendría que explicar cómo es que su acrisolada independencia le permitió ocultar entonces el origen espúreo de la denuncia presentada por Arenillas". Sí, sí, han leído bien: ahí pone "espúreo". O sea, "espúreo". Con un par.

Y jamás de los jamases en El País se le ha dejado garabatear "espúreo" a ningún analfabeto funcional. A ninguno, salvo a Felipe González y sus cómplices más íntimos. Que se lo pregunten si no a Amando de Miguel, que sobre ese asunto certificó lo que sigue: "En la biografía interpretativa de Felipe González, que redactamos José Luis Gutiérrez y el que esto escribe, ya criticamos el uso de 'espúreo'. Rosa Conde nos escribió una carta de réplica, muy enfadada, en la que venía a decirnos que se decía 'espúreo' y no 'espurio'. Esto es, el jefe tenía razón. Ahí queda el dato para la pequeña historia."

O para la grande, Amando. Que los has pillado.
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