PP

La confesión

José García Domínguez

"El Gobierno ha encontrado siempre apoyo en otros grupos parlamentarios, principalmente nacionalistas. El Gobierno encontrará ahora los mismos aliados políticos, así que el voto del PP será irrelevante para el resultado final y, en cambio, necesitamos mostrar a la sociedad española que no estamos de acuerdo con esta política económica". Al discreto modo, bien escondida en la remota página cuarenta y cuatro del suplemento dominical de Economía, El Mundo acaba de desvelar a los iniciados la prueba de cargo que refuta, entera, la comedia bufa de Rajoy, ésa que el Partido Proletario viene representando a cuenta del decretazo en todas las plazas del Reino con gran éxito de crítica y público (Ah, los prodigios balsámicos del olor a poder en el finísimo olfato de las tropas auxiliares).

Y es que el párrafo de arriba procede de la coartada preventiva en forma de nota oficial que Génova remitió a Merkel, Berlusconi, Sarkozy y demás atónitos dirigentes de la derecha europea, un día antes de cometer la ya célebre cencerrada en el Congreso. "Excusatio non petita, accusatio manifesta", que advierte, sabia, la doctrina. He ahí, pues, en paños menores, a un genuino estadista de los que ya no quedan en Occidente; alguien capaz de poner en riesgo la existencia misma de la moneda única por mor de una simple representación teatral con tal de encandilar a su clientela doméstica. Un electo que se postula el primero de España conduciéndose con la alegre irresponsabilidad de cualquier bloguero imberbe en la penumbra impune de internet.

Resulta, ahora lo sabemos, que Rajoy dio en saltar a la comba al borde del precipicio para nada. Así, tras los ríos de tinta de calamar desperdiciados por los entusiastas cruzados de la causa, va Moragas y suelta la verdad con subtítulos en inglés: "No os preocupéis, sólo les estamos tomando el pelo a nuestros votantes. Apenas eso. En puridad, no albergamos la menor intención de provocar la caída del Ejecutivo. Ninguna. Creednos, esa especie apócrifa, la de forzar el adelanto de las elecciones, constituye una leyenda urbana, otro cuento chino. Al contrario, rechazaremos el ajuste fiscal únicamente porque sabemos cierta nuestra derrota parlamentaria. Nada, entonces, habéis de temer. Salvo el bochorno, claro". Y aún osan decirle Solemne al otro.

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