El millonario que susurraba a la CUP y a Podemos

José García Domínguez

Cataluña es, sin duda, uno de los manicomios más entretenidos del hemisferio occidental del planeta. Así, en el País Petit nadie provisto de genuino pedigrí autóctono, nadie catalán de verdad, concede decirse de derechas; eso de ser de derechas se antoja aquí una cosa muy cutre y hortera, algo solo apto para fachas y charnegos inadaptados, valga la redundancia. De ahí, por ejemplo, el espectáculo fantástico de que Matadepera, el término municipal más rico de España a decir de la Agencia Tributaria, un nido urbanístico de millonarios sito en la provincia de Barcelona, posea un ayuntamiento cuyo equipo de gobierno, integrado exclusivamente por representantes de la partida de Puigdemont, presume con orgullo de no ser en absoluto de derechas.

Y como nadie, al menos nadie nacionalmente homologable, incurre en la definitiva vulgaridad de ser de derechas, puede ocurrir que la colla más súper revolucionaria y más súper anticapitalista del mundo, esa de la chavalada alegre, combativa, rústica y chiruquera que integra la CUP, mantenga en el poder con sus votos a los pijos y a las pijas más estirados, elitistas, clasistas y, desde la llegada de Giró a la Consejería de Economía, también los más engominados de su tan denostado Estat espanyol. Resulta que unos Che Guevara de capital de comarca interior y de secano, cuyo programa mínimo incluye socializar hasta las granjas de cabras —y sin indemnización alguna, huelga decir— mantienen como corderitos al tal Giró al frente de la economía catalana, un mullidor de las altas finanzas corporativas, amén de perito en otras labores menos confesables, que acaba de declarar un patrimonio personal conocido que asciende a 7.105.587,56 euros.

Pero un inopinado desencuentro de última hora entre dos de las cien facciones internas de la CUP (creo que la disputa es entre el Frente Popular de Liberación de Cataluña, por un lado, y el Frente de Liberación Popular de Cataluña, por el otro) ha llevado a que no le voten los Presupuestos al millonario de la gomina. Así que al de los 7.105.587,56 no le ha quedado más remedio que cambiar a sus amigos de la dirección de la CUP por sus amigos de la dirección de Podemos a fin de que le aprueben las cuentas. Lo dicho, un manicomio con actuaciones en sesión continúa.

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