Insultan a los catalanes

José García Domínguez

Su devoto, incondicional, rendido amor por cierta señora llamada Cataluña no les impide, sin embargo, tener por idiotas a los siete millones y medio de catalanes realmente existentes, los de carne y hueso. Y es que solo tomando por idiotas a los depositarios materiales de las sagradas esencias de la patria se puede sostener, por ejemplo, que la supervivencia del río Ebro a su paso por la provincia de Tarragona dependerá de que Cataluña posea un Estado propio. Que no otro resulta ser el argumento que los candidatos de Junts pel Sí en esa demarcación electoral recitan a diario sin el menor rubor. ¿O cómo reproducir sin ponerse colorado por vergüenza ajena esos cálculos de bombero que realiza Junqueras sobre el expolio fiscal?

"Si cada año no desapareciese de nuestro país un 8% de nuestro producto interior bruto, en 10 años lo doblaríamos y cada 10 años seríamos el doble de ricos. Habríamos cuadruplicado nuestro PIB", sentencia ese doctor en Historia Económica. Todo un señor doctor en Historia Económica que no conoce, es evidente, la formula del interés compuesto que se enseña en los colegios a los alumnos de la ESO. Pues, tal como Josep Borrell explica al gran estadista de la Esquerra en su último libro, Junqueras se ha quedado muy corto con esas estimaciones. Tanto que, de acuerdo con su hipótesis y sabiendo algo de matemáticas elementales, se concluye que la República catalana no únicamente pasaría a ser la nación más rica del planeta, sino que poseería una renta per capita superior a los 200.000 dólares; esto es, el doble que Qatar y cuatro veces más, cuatro, que Alemania. Lo dicho, nos toman por idiotas.

Elaboran una trola y luego la repiten hasta la nausea. A fin de cuentas, en la sociedad de los telespectadores lo importante es lo que se percibe como verdad, no la verdad misma. Lo de menos es que la falacia de los 16.000 millones de déficit fiscal sea eso, una grosera falacia. Cientos de miles de catalanes, la carne de cañón sometida al sistema mediático local y su agit-prop permanente, creen con la fe del carbonero que si fuésemos independientes los míticos 16.000 millones robados por España tornarían a casa. Repetida mil, cien mil, un millón de veces, la pobre gente se la traga cualquier basura. Ya puede Ángel de la Fuente airear todas las evidencias aritméticas que certifican lo muy grosero de esa mentira, la bola seguirá colando. Nos ofenden. Nos insultan. Nos desprecian.

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