Hacia la gran coalición PP-PSOE

José García Domínguez

Paradojas de la Ley D’Hondt, la crisis del bipartidismo no va a dejar más salida a PP y PSOE que la sublimación ad nauseam del propio bipartidismo a través de una gran coalición, única manera de que España pueda ser mínimamente gobernable en el próximo lustro. O la gran coalición o el caos. Y es que el endemoniado mapa electoral que dibujan todas las catas demoscópicas –véase la que ayer mismo aireó La Vanguardia– no permite ninguna otra alternativa. Ninguna. A diferencia de lo que va a ocurrir en las europeas, donde se impondrá la Ley de Cañete, los dos enanitos gruñones del Hemiciclo, IU y UPyD, romperán todas las barajas de la lógica parlamentaria en las generales.

Su crecimiento se augura tan exponencial que tornará inviable cualquier apaño de uno de los grandes con terceras fuerzas. Hasta 62 diputados estima que obtendrían el último sondeo del diario de Godó. Así las cosas, únicamente un acuerdo contra natura entre PP, CiU y UPyD haría viable el segundo mandato de Rajoy en La Moncloa. Aritméticamente, algo posible; políticamente, algo impensable. Aún más surrealista si procede, la otra opción que tolerarían las matemáticas habría de consistir en un compromiso histórico a la extremeña entre Génova y Cayo Lara. La mera enunciación de la hipótesis ya es para alquilar sillas, que dicen los catalanes.

Y si inviable sería para el PP formar Gobierno con unos 145 diputados, que es lo que le va a caer en la rifa de 2015, ni pensemos en el encaje de bolillos pudieran trenzar Rubalcaba con los míseros 105 escañitos que quedarán en su zurrón. Añádase, en fin, a ese carajal numérico la irrenunciable vocación populista de Rosa Díez, nuestra Beppe Grillo doméstica, una demagoga de libro incapaz de renunciar al aplauso fácil de la calle por asumir responsabilidad alguna de Estado. Desengañémonos, ni con Díez ni con Cayo se puede ir a otro sitio que no sea el huerto. Lo suyo es el salto de la rana, el numerito efectista ante las cámaras de televisión. Gobernar, en cambio, es oficio para el que ni valen, ni saben, ni mucho menos quieren ejercer. No va a quedar más remedio, o la gran coalición o el caos. Al tiempo.

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