Josu Jon Imaz

Extraños en el Paraíso

José García Domínguez
Como el Ayuntamiento de Berlín sigue empeñando en negar permiso a Josu Imaz para honrar al fundador con un desfile nocturno de antorchas en Alexander Platz, el aniversario del PNV hubo de celebrarse el domingo igual que de costumbre, en la Sabin Etxea. No obstante, tan emotiva resultó este año la fiesta de los amigos de la raza que Josu no logró contenerse hasta la feria de San Adolfo, que sería lo suyo, y se lanzó a anunciar la buena nueva ante sus parroquianos. De ahí que sepamos hoy que el PNV tiene ya los planos y todo de una nación que va a reunir a los vascos y a las vascas de las Vascongadas, junto a los vascos y las vascas de Navarra, además de los vascos y las vascas de Francia.
 
Esa idea que se le acaba de ocurrir a Josu, además de novedosa, es de lo más sensata. Sin duda, así se lo reconocerá Chirac cuando se plante en París a explicarle que él y la Eta piensan trocear Francia por la vía de un diálogo amable. Aunque para mí tengo que este chico, Imaz, se deja arrastrar en exceso por la timidez; vaya, que nos ha salido un pelín apocado. Porque habiendo vascos y vascas en todas las ciudades y pueblos del planeta, no se entiende que excluya a la inmensa mayoría del magno proyecto. Y es que la cuestión de quién es vasco y vasca no admite controversia alguna. Telesforo de Aranzadi, el mentor intelectual de la Causa, lo dejó muy clarito en su día:
 
“El tipo vasco es entre todas las razas humanas el más diferente de los cuadrúpedos. Es decir, la postura de la cabeza y la forma general de la quijada es en el vasco la menos animal de las existentes”.
 
Pero habría de ser un bilbaíno de la misma época, Aranaz Castellanos, novelista y liberal por más señas, quien fijase el corolario definitivo al descubrimiento del sabio abertzale. Y tal que así postuló una contrastación empírica para el primer enunciado:
 
“Quitéis las boinas y tocarvos un poco por la parte de arriba. Aplastao tenemos el cerebro igual que un plato, de la costumbre que nuestros antepasados tenían de llevarse piedras grandes de un lao pa otro cuando vivían en las cavernas (…) Toquéisvos también el cocote. Como salido pa fuera tenemos y más desarrollao que los españoles (…) Las narices, también, mucho más largas nos tenemos”.
 
A la luz de lo que dicta la Ciencia, es evidente, pues, que vascos por los cuatro costados, de pura cepa, como Farruquito, Pepiño Blanco, Los Del Río, Joan Tardà, Moratinos, Samuel Etoo, Carmen Calvo, Puigcercós o el mismo Zetapé, entre varios miles más sólo en España, quedarán fatalmente marginados de la Nueva Icaria de Imaz. Sin embargo, falsos vascos, falaces impostores, como toda la gente que uno se cruza al pasear por San Sebastián cuando el alcalde está de viaje, podrían adherirse impunemente al Edén de las Boinas. En la verbena del año que viene, Josu deberá aclarar ese agravio inadmisible. Si le deja el consistorio de Berlín, claro.
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