Suso de Toro

ETA y las otras serpientes

José García Domínguez

Si el probo oficial Lozano hubiese llegado a coronel, quién sabe, tal vez le habría escrito García Márquez. Mas como no pasó de capitán, hemos de conformarnos, ay, con que un Suso de Toro cualquiera sea quien nos cante las glorias de la estirpe. Y para mí tengo que de ahí viene el problema. Porque cada vez que le ojeo algo a ese rapaz, invariablemente, me vuelve a la cabeza aquello que el viejo Montanelli nos aconsejaba a los novatos en esto de contar historias: "Muchacho, si los lectores no entienden lo que escribes jamás se te ocurra pensar que los idiotas son ellos".

Siempre es lo mismo. Uno empieza a darle vueltas y más vueltas al gran cerebro teórico de ZP, hasta que cae redondo, completamente mareado. Aunque, en levantándose, bien sabe Dios que el curioso seguirá tan huérfano de doctrina como antes de convertirse en una peonza. Y es que Suso – cavila uno– debe ser el último socrático que quede en la ría de Vigo. Es más, diríase que este Toro luce la divisa del ateniense con fidelidad nunca antes vista. Pues, ni que lo aspen parece dispuesto a pasar del "sólo sé que no sé nada", la máxima primera de su mentor.

Pero, a fuer de ser sinceros, de la magistral pieza que nos regaló ayer el filósofo de cámara, en El País, una enseñanza sí estaba al alcance del común. A saber, que el tal Rajoy es un liberticida aliado de forma estructural con los asesinos de Miguel Ángel Blanco. Compadreo estratégico y doctrinal del que se sirve el de Pontevedra para cultivar su expresa ideología totalitaria, una cuyo fin manifiesto consiste en dinamitar la convivencia civil.

Aunque, mejor, dejemos la palabra al propio Suso y que sea el sabio quien nos revele tan serena cogitación. "También es cierto –rumia Toro– que ETA fue luego una causa y una disculpa interesada de una derecha que no fue capaz de romper con su pasado, que nos ha impedido romper definitivamente con la irracionalidad franquista, sus miedos y su ideología, que nos ha impedido cultivar y consolidar una conciencia cívica".

Dicho queda. Y nadie olvide que este Toro no habla por boca de ganso; bien al contrario, es el Ganso quien esdrujuliza por boca de Toro. Bueno, pues ya lo sabe, don Mariano: la ETA es el alfa y el omega, la causa y la disculpa que lo mueven a usted por la vida. Se lo acaba de diagnosticar nada menos que el tipo que piensa en La Moncloa. Y ahora, a trabajar. Que hay que restablecer el clima de confianza con el Gobierno, el buen rollito y el giro al centro. Sobre todo, eso, que no se nos olvide el giro al centro.
A continuación