Esta noche ha empezado a morir el PSOE

José García Domínguez

Pablo Iglesias Ful, un inopinado producto del matrimonio de conveniencia entre el 15-M y la telebasura, acaba de poner contra las cuerdas del Destino a las siglas que acuñó su tocayo hace siglo y pico. Lo que no pudo ni el abandono del marxismo, ni el desgaste del poder, ni Juan Guerra, ni Roldán, ni Filesa, ni el GAL ni Bambi, lo va a lograr un don nadie con coleta. El resultado de Podemos es simplemente histórico. Por lo demás, el único problema de Podemos es que, tras leer su programa con alguna atención, se llega a la certeza absoluta de que no podemos. Pero eso es la realidad; y la realidad, ya se sabe, poco importa. En Cataluña, la acelerada agonía del PSC, cada vez más un zombi de los de las películas de George A. Romero, amenaza a su vez con llevarse por delante lo poco que va a quedar en pie del PSOE después de esto. Por entero desnortados, a los de Navarro no se les ha ocurrido nada mejor que poner de cabeza de lista a un tal Javi, desgarbado veinteañero con aires de Harry Potter, pero carente de magia alguna el pobre. Un disparate. Otro.

En cuanto a Mas, el aprendiz de brujo del Liceo Francés, ha probado una dosis de su propia medicina, aunque apenas el entremés de lo que le espera cuando adelante las autonómicas tras rilarse con la convocatoria del referéndum. El muy honorable trasero del President huele desde hoy a madera de pino. En el país petit, como en todas partes, quien siembra vientos recoge patadas en el culo. Valga de muestra un botón. En 2009 CiU obtuvo 441.810 votos, mientras la Esquerra tenía que conformarse con solo 181.213. Un genio este Mas, el Ulises de la Plaza de San Jaime. Por lo que respecta a la calculada androginia ideológica de Ciudadanos, fruto de una estrategia de marketing diseñada para pescar en río revuelto, ha venido a revelarse demoledoramente eficaz. Así las cosas, con el partido de Rivera y Girauta al fin implantado a nivel nacional, a UPyD no le quedará más remedio que reposicionarse en la casa común de la izquierda sin más ambigüedades ni ambages transversales. Un ejercicio de clarificación que todos habremos de agradecer. O eso o lanzarse a una reyerta fraticida con los ciudadanos que podría acabar como el rosario de la aurora para Díez y su gente.

E igual de mal pintan las cosas para el nasciturus de la campaña, Vox, que no parece dejar muchas esperanzas a la posibilidad de que pudiese existir vida inteligente a la derecha del PP. Sin duda, el no haberse atrevido a jugar la carta euroescéptica ha sido el más evidente de sus errores estratégicos. El Partido Popular, en fin, ha salvado el expediente. Lo cual, tal como estaba el patio para los grandes, no deja de ser notable hazaña. Pero, con todo, lo más importante de cuanto ha ocurrido en la jornada sucedió al otro lado de los Pirineos. Sin contar con España se puede construir Europa; sin contar con Francia, resulta inimaginable. Igual que el futuro económico del Continente se está decidiendo en Berlín, el devenir político de la UE dependerá de París. Si el euro se tiene que romper algún día, será Francia quien lo rompa. Y la victoria hoy del Frente Nacional no es ninguna broma. Al tiempo. Pablo Iglesias ha muerto. Viva Pablo Iglesias Ful.

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