Artur Mas

España ens roba!

José García Domínguez

Como es universalmente sabido, antes de aliñar con Zapatero el barniz confederal que impregna el texto del Estatut, Artur Mas (junior) tenía un problema que se llamaba tres por ciento. Así lo certificó en su día el Muy Honorable Presidente de la Generalidad en sede parlamentaria con luz y taquígrafos, amén de micrófonos y cámaras de televisión .

Bien, pues tras ponerse gallito ante José Montilla, amenazándolo con bullangas callejeras contra la inminente sentencia del Constitucional que ha de aguar el vino soberanista de esa ley infame, a Mas acaba de surgirle otro problema. Uno nuevo que, por cierto, se llama igual que él. Circunstancia nada extraña si se toma en consideración que el inopinado incordio sobrevenido responde por Arturo Mas i Bernet, que así se dice su señor padre.

Y es que, pasándose la Ley de Protección de Datos por la entrepierna de Solbes, desde un alto despacho de la Administración, alguien acaba de filtrar que el progenitor de Mister Tres Por Ciento habría escatimado al fisco la bonita suma de 823.262 euros. Presuntamente, claro. Como también presuntamente, Arturo Mas (senior), anciano pensionista sin otra actividad conocida que pasear por parques y jardines, atesoraría 2.200.000 euros de ignoto origen en una cuenta bancaria secreta de Liechtenstein, el célebre paraíso fiscal habitado por 35.0000 almas que custodia más (en minúscula y con acento) de 100.000 millones de euros en nada presuntos depósitos bancarios de opaca procedencia.

Huelga decir que la prensa doméstica aún no ha considerado oportuno dedicar ni siquiera una miserable línea al asunto, material informativo que quizá debe considerar tan intrascendente como ajeno al interés de los lectores. O tal vez, entre otras urgentes prioridades, no les deje tiempo ni espacio para ocuparse de él su valiente campaña de denuncias contra un tal José María Aznar López, el siniestro asesino del general Prim que mantiene oculto en un zulo de Quintanilla de Onésimo todo el oro del Banco de España que robó Esperanza Aguirre durante la guerra civil del 36.

Sea como fuere, lo cierto es que ningún grupo de comunicación local ha manifestado la menor curiosidad intelectual a propósito de los mangoneos en Cataluña de cierto chiringuito financiero especializado en el tráfico internacional de capitales turbios, el pomposamente bautizado Liechtenstein Global Trust Group. Un entramado de guante blanco y dinero negro sobre cuyas actividades en España se ha hecho eco la denuncia ante la Audiencia Nacional de la Fiscalía Anticorrupción en los siguientes términos: "Dado el importe de la cantidad defraudada [15.000 millones de pesetas], debe considerarse que el perjuicio total causado a la Hacienda Pública española puede producir una grave repercusión en la economía nacional".

Pues eso, en Barcelona, ni una palabra sobre el asunto. Oh, la omertá.
A continuación