Corrupción en Cataluña

Eso y lo otro

José García Domínguez
“Ese tío tendría que estar la mitad de la semana en su casa y la otra mitad, callado”. En un día tonto, es decir un día cualquiera, a Carme –hasta El Prat– o Carmen – desde Barajas– Chacón se le ocurrió soltarlo delante de un periodista; ahí se acabaría su carrera política. Fue en ese momento cuando los demás descubrieron que el tío aún mandaba más en Madrid que en Barcelona y que, por tanto, reírse de las maragalladas no era asunto de broma. Es justamente aquello, el suicidio de Carme(n), lo que hoy tienen in mente todos esos capitanes del PSC que permanecen mudos ante el desvarío del president de la Generalitat.
 
Eso, pues, ya lo tienen claro. En cuanto a lo otro, no hará falta que se lo expliquen, puesto que lo aprendieron de memoria hace un cuarto de siglo.”Lo otro” es el discreto apartheid  que ordena la Constitución no escrita promulgada por la gran familia nacionalista justo antes de la muerte de Franco. La norma inviolable e inmutable que prescribe excluir a cualquiera apellidado Chacón, Montilla, Pérez o similar del Govern de la Generalitat. Tras las Olimpiadas del 92, y poco antes de fallecer de cáncer, Antonio Santiburcio, el Primer Secretario del PSC en Barcelona, sería el primero y último en nombrar lo innombrable. Acababan de comunicarle que Armani, Hugo Boss, Ralph Lauren, Dolce&Gabbana y la Ejecutiva de su partido lo habían derrotado de nuevo; a Maragall lo sucedería un tal Joan Clos. Ya no tenía nada que perder, y entonces lo dijo ante un micrófono: “Lamentablemente, en Cataluña, un inmigrante todavía no tiene posibilidades de aspirar a ser alcalde de Barcelona ni presidente de la Generalitat”. Después, el silencio. Nadie lo apoyaría. Tampoco nadie lo criticaría. Y, por supuesto, nadie volvería a pronunciar lo impronunciable.
 
Eso y lo otro, lo otro y eso. Eso: Artur Mas, aquel joven que empezó su carrera profesional dirigiendo las cristalinas finanzas de Casinos de Cataluña. Lo otro: Pasqual Maragall, aquel al que un sarcástico Santiburcio, ya con sus días contados, felicitaría por lo bien que le iban las cosas en su profesión de economista. Eso: Luis García Sáez, diputado socialista al Parlament y gerente de AGT Construcciones y Obras. Entre 1995 y 2001, no hay promoción pública en Barcelona que se le escape. Luego, suspensión de pagos y desvanecimiento en el aire. Lo otro: ADIGSA, todo por la patria al veinte por ciento. Eso: Typel. Lo otro: Movilma. Eso: Maragall, Pujol, Serra, Mas, Nadal, Clos. La casta de los intocables que explota igual que un cortijo el último rincón de Europa regido por el derecho de sangre. Lo otro: Montilla, Corbacho, Chacón, Zaragoza. El servicio.
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