El sueldo de Rajoy es muy bajo

José García Domínguez

El viejo Marx estaba equivocado: el motor de la Historia no es la lucha de clases, sino el resentimiento social. Lo saben los demagogos. Lo saben los príncipes y reyes que jamás se dejan fotografiar comiendo. Lo saben los asesores de imagen de la Casa Blanca que rebautizan Bill o Jimmy a los dueños del Imperio. Lo sabía el presidente de la República de Irlanda cuando se fijó un sueldo de mil euros luego de arruinar al Estado a fin de rescatar a los banqueros. Lo sabe cualquiera que pise la calle para algo más que subir y bajar de un coche oficial. Lo sabe todo el mundo, menos los del PP. Yo no sé de dónde sale esta gente de la derecha. Quizá de Marte.

Ni siquiera lo más fácil, el populismo, se les da bien. Si lo intentan, se les va la mano sobreactuando. Nadie los creyó cuando montaban numeritos peronistas en plan descamisados. Como dicen en Venezuela, tienen pupitre pero les falta burdel. Ignoran el abecé de una democracia mediática en la que la soberanía reside en los editores de los telediarios. Diríase que aún no les han explicado la primera norma para poder sobrevivir en la era de la política espectáculo, ésa en la que Zapatero se revelaría consumado, inigualable maestro: la adaptación rastrera al sentimentalismo de las audiencias.

Si bien se mira, lo raro no es que consigan gobernar en tan pocas ocasiones pese a tener delante algo como el PSOE. Lo en verdad extraño es que hayan logrado ganar alguna vez. En ese estúpido asunto, el de la nómina de Rajoy que ahora les va a costar algo más que las encuestas, no podrían haber sido más torpes. Todavía no han entendido que, para el agitprop, la realidad no importa. Así, que el salario de Rajoy apenas destaque por bajo resulta lo de menos a efectos de moldear la opinión pública. Incurrieron en la necedad infinita de incrementarlo cuando la crisis. Es lo único va a retener el telespectador, todo lo demás dará igual. Y ese hueso no lo van a soltar los mastines de la TDT durante un par de meses. Otra batalla de la comunicación que pueden dar por perdida. ¿Pero nunca aprenderán?

A continuación