Delirios nacionalistas

El secreto del genoma euskaldún

José García Domínguez

Leo en La Razón que todo ese dinero que el Gobierno vasco no destina a la investigación sobre nuevas terapias psiquiátricas que atenúen los efectos de los cuadros paranoicos agudos ha ido a parar a los bolsillos de cierto Adrián Odriozola, perito en razas. Por lo visto, con el generoso patrocinio de Juanjo Ibarretxe, el tal Odriozola anda recorriendo las Américas en busca del arca perdida de Sabino Arana; o sea, vagando a cuenta de los contribuyentes maquetos en pos "del secreto del genoma euskaldún", según propia y desenfadada confesión.

En fin, cada loco con su tema. Y es que si los catalanistas, siempre tan pesaditos ellos, pretenden vender que la parla en lemosín constituye nada menos que el "ADN" de su identidad en tanto que bípedos racionales, estos otros, los de la chapela calada y el carajillo cargado, no se detienen en alegorías culturalistas. Así, cuando les da por colgar el certificado de denominación de origen en el frasco del ácido desoxirribonucleico doméstico, pretenden que se les tome en serio y que nadie llame a una ambulancia en su auxilio.

Por lo demás, hace un siglo que les da justo por ahí. Incluso desde mucho antes de que aquel primo hermano de Unamuno que respondía por Telesforo de Aranzadi garabateara en un tratado diz que científico:

El tipo vasco es entre todas las razas humanas el más diferente de los cuadrúpedos. Es decir, la postura de la cabeza y la forma general de la quijada es en el vasco la menos animal de las existentes.

Genial cogitación antropológica a la que otro bilbaíno coetáneo suyo, Aranaz Castellanos, liberal por más señas, añadiría este inolvidable corolario formulado sobre incuestionables bases empíricas:

Quitéis las boinas y tocarvos un poco por la parte de arriba. Aplastao tenemos el cerebro igual que un plato, de la costumbre que nuestros antepasaos tenían de llevarse piedras grandes de un lao pa otro cuando vivían en las cavernas (…) Toquéisvos también el cogote. Como salido pa fuera tenemos y más desarrollao que los españoles.

Pobres víctimas de sí mismos, no quieren reparar en que más del sesenta por ciento de sus pares resultan ser descendientes en línea directa de algún fragmento de ADN made in Soria, Badajoz, Betanzos o Coria del Río. Causa primera y última de que dos tercios de la población de Euskal Herria vea manchado su árbol genealógico con el estigma de, al menos, un abuelo íbero. Se ve que en ese asunto los gudaris de ayer, de hoy y de siempre prefieren conducirse al modo canónico de los gacetilleros de toda la vida: "Nunca dejes que la realidad te estropee una buena noticia". Jamás. (H)ez.
A continuación