Esquerra

El partidito del odio

José García Domínguez
Aunque lo escribiera un maldito español españolista, debéis escuchar esto, Carod y Puigcercós: “La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero”. Y ahora escucha tú, Xavier Vendrell, flamante secretario general de la Presidencia de la Generalitat; y tú, Bernat Joan, orondo eurodiputado de ERC; y tú, Agustí Cerdà, respetable parlamentario valenciano de ERC en las Cortes; y también tú, Jaume Renyer, otrora muy ilustre miembro del Consell Consultiu de la Generalitat. Escuchad, los cuatro, esto otro: “Una rosa es una rosa, es una rosa”. Y un dirigente de Terra Lliure sin arrepentir que saque pecho en los libritos de Oriol Malló, no sólo es un pobre tarado; es algo mucho peor: es un reclamo andante para que otros enfermos fantaseen con convertirse también en héroes de tebeo, en nuevos Che Guevaras del barrio; es un imán para que, al final, alguno de esos idiotas acabe matando o dejándose matar por la causa. Otra vez. Como si estuviésemos condenados a padecer eternamente que no crezcáis nunca.
 
A ti, Puig, no te voy a pedir que prestes atención a lo que digo; puedes seguir jugando a los marcianitos con el móvil. Ni a ti, Tardà, pues a estas alturas de la vida, tampoco lo tuyo admite terapia. Sin embargo, tú, Pere Aragonés, jefecillo de las Juventudes de la Esquerra, sí debes atender. Eres muy joven, y eso aún te otorga el derecho a creer que lo sabes todo sin haber comprendido nada. Pero si fueses un poco más listo, hay algunas cosas que ya deberías intuir. Seguro que hoy te sientes todo un machote por haber impreso ese cartel en el que nos amenazas –“¡Basta de españolismo!”, con el logotipo de la COPE bien clarito al lado–. Por no hablar de la gallarda convocatoria: “Ven y arranca una página de la Constitución española”. Pero, ¿por qué crees que el valiente de Puigcercós prefiere que firmes tú ese pasquín? ¿A qué atribuyes que el patriota de Bargalló no piense dejarse ver por la fiesta? ¿Por qué imaginas que Carod se cubre las espaldas, dotando de personalidad jurídica propia a ese chiringuito que le diriges? ¿Acaso eres incapaz de descubrir por qué te cedieron su puesto en la hazaña del otro día en Madrit? Piensa un poco, Pere; sólo un poco, que es gratis, hombre.
 
Mira, Pere, como en el fondo tienes esa carita de buen chaval, te voy a confesar un secreto que te sorprenderá. Es más, te parecerá inconcebible, pues el arcano que he de revelarte no se cuenta jamás, ni en el cole, ni en El Periódico, ni en TV3, ni por supuesto en el partido. Pero ahora lo vas a descubrir: Esa malvada Constitución española que legitima a las Cortes para mutilar a voluntad el sagrado texto del Estatut, existe porque la aprobamos precisamente nosotros, el noventa por ciento de los electores catalanes, justo un rato antes de que tú nacieras. Ah, y encima los Reyes son los padres.
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