El pájaro catalán que voló a Suiza

José García Domínguez

Sin duda, era él. Ayer me tropecé con su nombre leyendo la lista de los grandes defraudadores españoles a Hacienda que ha revelado Falciani. En los viejos tiempos, todos le conocían por su alias, el Pájaro. Aunque en el Registro Civil figuraba como Diego Fábregas. Antes, claro, del preceptivo tránsito normalizador de Diego a Dídac. El mismo Dídac Fàbregas que, según El País del domingo, dispone de una cuenta secreta multimillonaria en la sede suiza del HSBC. Quién se lo iba a decir cuando aún era el camarada secretario general de la Organización de Izquierda Comunista de España, como su propio nombre indica, la izquierda de la izquierda.

Un largo viaje, ése que empezó en el Moscú del octubre rojo y va a terminar en la Suiza del chocolate blanco y el no menos dulce secreto bancario, que tendría una parada y fonda en el PSOE. Pues, arribada la Transición, el Pájaro migró raudo al nido del PSC. Y junto a él, por cierto, Montserrat Tura, vieja compañera de lucha en la OIC, y el siempre exquisito Pep Subirós, aún director de El Viejo Topo. Luego, su acreditada experiencia profesional como obrero metalúrgico le abriría las puertas de la Administración. Primero, 1983, director general de Economía y Planificación de la Junta de Castilla-La Mancha. Y al año siguiente ya director general de Desarrollo Autonómico del Gobierno de España.

Un tipo listo el Pájaro: no lograron demostrarle nada en lo de Filesa. En consecuencia, pudo volcarse en el mundo de los negocios, su genuina vocación. Fue cuando, por esos azares de la vida, trabó amistad con otro emprendedor, Jordi Pujol Ferrusola. Así, tras ser nombrado responsable en España de la multinacional alemana RWE, nuestro Dídac se apresuraría a contratar a Jordi Pujol junior como asesor. Gracias a la pericia comercial de Pujol, RWE obtendría de la Generalitat la concesión en exclusiva de la recogida y tratamiento de aceites industriales en todo el territorio catalán. Pero el que tuvo, retuvo. Fàbregas, todo un potentado gracias a su inventiva empresarial, seguía llevando dentro al viejo luchador idealista. De ahí su última iniciativa cívica: escribir un libro denunciando la plaga de la corrupción. La democracia en España, de la esperanza a la regresión se titula. Grande El Pájaro.

A continuación